Hace ya más de 33 años que fueron desaparecidos, en la ciudad de Buenos Aires, República de la Argentina dos coterráneos nuestros: Héctor y Célica.
¿Quiénes eran ellos?...
Héctor Giordano era un joven abogado, que dedicó su vida a defender los derechos de los trabajadores .esencialmente… primero fue abogado laboral y luego estudió penal, para defenderlos mejor, (como decía en sus cartas a sus padres y hermanos …)
Había sido un alumno brillante del entonces Instituto “Miguel C. Rubino” (de +8 Durazno, nuestra ciudad)… uno de los más lúcidos, comprometidos y solidarios estudiantes que tuvo nuestro liceo…
Poseedor, también, de un amor a la Patria y a las causas justas que supo defender siempre… Decidido, dirigente natural de sus compañeros donde los tuviera… activo, manso, esencialmente manso en su forma de actuar y de pensar…maduro.
Soñador de un mundo en el cual pudiéramos entrar todos en igualdad de derechos y posibilidades y de oportunidades de trabajo. En el cual pudiéramos también expresarnos por medio de nuestras ideas… y del arte.
Donde se respetaran las diferentes formas de pensamiento y en el cual fuera posible alcanzar con ética un crecimiento colectivo como pueblo…
Solidario siempre… defendió a su hermano Oscar, ( preso político en Libertad) y estuvo siempre a la orden de quienes lo necesitaran sin importarle si podría cobrar o no…sólo quería ayudarlos a salir cuanto antes de prisión… no tenía otro propósito que ayudar a quien lo necesitara y confiara en él…
A Célica no la conocí, pero vivimos en la misma calle (Ituzaingó, hoy Baltasar Brun, a una cuadra del entrañable liceo Rubino al que fuimos los tres… (no la conocí porque vivimos en años distintos… cuando ella se vino a Durazno (desde el Carmen) ya no estábamos nosotros en ese barrio… pero siempre pensaba que habríamos estado caminando por las mismas veredas, comprado en los mismos comercios, corrido por esa calle jugando, como todos los niños y adolescentes de nuestro pueblo lo hacen…
Por lo que me han contado de ella, era una joven cariñosa con sus sobrinos, solidaria, que estaba trabajando en Buenos Aires, donde tantos y tantos uruguayos buscaron refugio cuando se dio aquí la dictadura… tantos y tantos…
Siempre supo tener amigas y querer a su familia en forma entrañable…
Cuando la secuestraron, había terminado su jornada de trabajo y se retiraba… con unas compañeras,… iban caminando, charlando,… tranquilas todas… (trabajaba en la agencia de noticias TELAM, una de las más reconocidas actualmente, por la seriedad de sus informes)… se les acercó un auto, frenó cerca del grupo,… un hombre la llamó a Célica por su nombre… ella se acercó y dio la mano a quien la saludaba… ¿sería un conocido? … éste, de un tirón, la entró en el coche y salieron a toda velocidad en el auto, sin dar tiempo a nada…
La familia ha tenido algunos datos sobre lo que pasó después…
A Héctor vinieron a buscarlo en un auto, varios hombres armados (de particular)… lo golpearon en la cabeza (parecería que con su propia máquina de escribir) y se lo llevaron, sangrando… eran varios… sólo hay algún testimonio de alguien que lo vio detenido en… luego nada, nada más se supo de él…
Blanca Rosa, su madre, queridísima y entrañable maestra (por muchos años de primer año… por muchos años de la Escuela No. 8) hizo todo lo posible por saber de él, por encontrarlo…
Alguna vez recibió algún dato de alguien que estuvo con Héctor en uno de los lugares de reclusión de presos políticos de la hermana República Argentina… luego nada, nada más…
Pero sus nombres están entre nosotros, están escritos en cada pedacito de este pueblo que ellos pisaron… están escritos en cada salón de clase de las escuelas a las que concurrieron, en cada pedacito de pasto o piedritas de sus patios, en cada pizarrón, en el que escribieron alguna vez, una palabra, o una cuenta, o algo… que la maestra les pidiera… están escritos en el luminoso Liceo “Miguel C. Rubino”, al que fuimos todos, cuando era un solo liceo el que teníamos (y estábamos tan orgullosos de él)…en cada uno de los salones donde estuvieron, en el patio, en los corredores, en la bandera de la patria que llevó Héctor, con total orgullo, y compromiso… en sus cielos abiertos, que veíamos desde el patio…
Están escritos, también en cada profesor, piense como piense, que les trató de enseñar lo que sabía… y en cada director, desde que entraron hasta que salieron y hasta ahora,… porque nos compromete a todos y a cada uno de nosotros, que vivimos aún en esta ciudad tan especial de Durazno…
Fueron secuestrados ambos, dentro de lo que fue ese operativo de guerra de gran envergadura que se llamó “OPERACIÓN CÓNDOR”, que abarcó todo tipo de fuerzas: ejércitos, fuerzas aéreas, marinas, policías, lugares de reclusión, de tortura, personal especializado, tanto militar como civil, dineros especiales, … en el que entraron varios de nuestros países latinoamericanos del sur, con la tutela y orientación del imperio norteamericano y sus representantes de ese momento, en especial Henry Kissinger…
Quisieron matar de raíz, todo vestigio de lo que pudiera ser una semilla revolucionaria que pudiera crecer en algún joven de estas tierras, a las que ya había llegado y hablado el Ché, en Punta del Este… y se ensañaron con los estudiantes, los maestros, los profesores, los trabajadores, cualquiera que quisiera levantar su voz a favor de nuestro pueblo… con los grupos revolucionarios que se habían creado, fueran grandes o pequeñísimos, los gremios, cualquier organización de cualquier tipo que nucleara personas… y prohibieron todo, todo… todo lo que pudiera dar lugar a un intercambio de ideas, de palabras, todo lo que pudiera dar lugar a que se reuniera la gente y fueran más de dos… y se dieron las dictaduras en nuestros países del sur… y se llevaron de uno a otro país, los detenidos, los métodos de tortura, que enseñó Dan Mitrione usando a unos vagabundos que estaban durmiendo en las calles de Montevideo como presa para ejecutar sobre ellos los diferentes métodos de tortura, (para enseñar esos métodos a nuestra gente, a nuestros militares…) y muriendo incluso, algunos de esos vagabundos que llevaron como presas de muestra……(y se escapó alguna otra... que era de Durazno, según dijeron entonces los cuentos, que registran, también, todo lo que nos pasa a nuestros pueblos… y queda para siempre en nuestras memorias… para siempre…porque existen los periodistas valientes que nos cuentan e investigan todo…para que nuestros pueblos no queden en las penumbras, detenidos…sin luz).
Y fueron años y años de increíble opresión, nunca vivida por nosotros antes…
Recién ahora está sabiéndose cómo fueron algunas cosas… recién ahora están apareciendo (dando su verdad a través de los estudios sobre sus restos)… de lo que pasó entonces… imposible de ocultar, aunque quisieron y quizás en algunos casos puedan lograrlo, sobre todo si existen edificaciones grandes o muy pesadas, sobre algunos cuerpos, como se dijo… o algún otro tipo de edificación importante, difícil de destruir… (como también se dijo)…
La aparición del cuerpo del maestro Julio Castro nos llega a todos, nos compromete a todos… no podemos ahora falsear la verdad de sus torturas y su asesinato, último destino de su secuestro-detención… lo mataron porque quería un país dueño y hacedor de su destino, libre,… lo asesinaron porque valoraba que las personas se integraran a sus ambientes, a sus lugares de origen, de vida, de trabajo… porque defendió siempre la escuela vareliana donde los niños aprenden a ser iguales todos ante el mundo…fue un hombre justo que iluminó a todos con su pensamiento, ideas, formas de enseñanza integradoras a los medios donde se vivía…desde las Misiones Socio-pedagógicas, amó la libertad, luchó por la soberanía y por la integración latinoamericana… fue un hombre de paz que quiso saber en qué forma vivían los pobres de nuestras tierras latinoamericanas, desde adentro…
El no era un joven, no era la posibilidad de que creciera una semillita revolucionaria… era mayor… sabía muy bien lo que estaba planteando y defendía sus ideas… lo mataron porque podía llegar a convencer a otros… pero como decía Tupac Katari: “me están matando… pero volveré y seré millones”
La muerte del maestro Julio Castro, la verdad que ha salido a luz ahora, sembrará en nuestros corazones uruguayos la semilla de la justicia… NO PUEDE UN PUEBLO VIVIR SIN JUSTICIA…
Es la primera piedra que hay que poner bien firme en una sociedad, para que pueda darse la libertad y finalmente la vida en paz…
Esos restos del maestro son como una llama que enciende la vida en contraste a su muerte… que enciende la justicia en contraste a los atropellos injustos que recibió su cuerpo… que da fuerza a las nuevas generaciones para comenzar a caminar en la verdad y la justicia.
Cuando se llegue a juzgar a quienes actuaron así con él y reciban el castigo que merecen por ese crimen de lesa humanidad perpetrado tan alevosamente contra un hombre de paz…un hombre de amor a los niños y jóvenes, un hombre símbolo de libertad de pensamiento y de solidaridad con los pueblos… en contraste a la Operación Cóndor, símbolo de muerte, desaparición y sufrimiento… cuando se llegue a juzgar, decía, todos los atropellos que se han dado y que son crímenes de lesa humanidad efectuados por la dictadura y por la Operación Cóndor, entonces habrá comenzado a caminar por nuestra tierra la justicia…en una marcha que será sin pausa y con toda entrega…
Nosotros tenemos aquí, en nuestro pueblo, a dos de sus hijos que fueron desaparecidos en la Argentina:
Héctor y Célica… estoy segura de que entre nosotros hay quienes saben mucha cosa que podría llevarnos a encontrarlos… estoy segura de que algún día, podrá más que el miedo a contar o dar algún dato sobre ellos, la necesidad de liberar de nuestras mentes esa responsabilidad de saber algo y no animarnos a decirlo… podrá mas el sentirlos parte de nuestra sociedad, hijos de nuestro pueblo… que el miedo…
Y entonces se habrá iniciado el camino hacia la verdad y podrá iniciarse también el camino hacia la justicia, el que nos llevará a volver a ser de verdad un pueblo, un pueblo en el cual podremos, “recorrer una vereda sin que nadie se avergüence al caminar”… y también saber que:
“nuestro tiempo no es mañana, nuestro tiempo es hoy nomás”… como que también: “nunca existe algún futuro, si el presente no es seguro… lo que queda, lo tenemos que ganar” (extractos de la canción de Eduardo Stein que enseñé en el IFD hace tantos años que se titula: “Si me voy sin despedirme”…)
Dependerá de nosotros, como pueblo, como núcleo humano que vive en Durazno.
Es la posibilidad que nos da la historia de iniciar una vida sin sombras que pesen por siempre sobre nuestros hijos, nietos, que podamos integrar una sociedad sin secretos sobre nuestros desaparecidos, una sociedad que pueda mirar de frente a sus niños y decir, contar la verdad sobre su historia reciente… una sociedad como la soñamos desde siempre: con los valores de la justicia nuevamente integrados, desde la libertad y hacia la paz.
Dependerá de nosotros…es la historia que nos llama…
Margarita Merklen
Durazno, 3 de diciembre de 2011
( enviado por N e s t o r rana 059 )