Era una tarde de calor, en la casa de mis padres.
Tocó el timbre el negro Bogado. Secretario del Partido en la localidad y uno de los fundadores del FA en Young, además el primer preso comunista que llegó al Penal de Libertad.
Tenía el Nº 1638. Delito: haber pintado los muros pidiendo la Libertad del General Seregni y porque le encontraron en su casa un material clandestino de la CNT. Lo torturaron y el “negro” les dijo a los milicos que se lo habían dado debajo de un puente, una persona que él no conocía. Por supuesto que estaba mintiendo. Un héroe; hasta hoy para muchos, anónimo.
Había sido obrero remolachero, no había terminado la escuela, pero a mi me daba clase entre otras cosas de marxismo. Vivía en un rancho con piso de tierra. Nunca le negó a nadie un plato de comida y un colchón para dormir. Ganaba poco. Era funcionario del Partido. Y no se quejaba, nunca se quejaba.
Era amigo de mi viejo, además de compañero. Mi padre era socialista, fundador del FA. En nuestra casa se hizo la primera reunión. Era el secretario “implacable” de finanzas del Comité.
Al otro día de la “derrota” de la elección de noviembre de 1971, el negro Bogado tocó timbre. ¿Qué hacemos Alsina con el Comité?, preguntó adivinado la respuesta. Mañana mismo salimos hacer la cobranza, le dijo mi padre. Trajo el tablero de ajedrez y siguieron hablando.
A lo largo de diciembre algunos compañeros del Frente, decepcionados con el 18% sacado en noviembre, plantean cerrar el comité y formar una cooperativa para darle trabajo a la gente, entre otras consideraciones.
No recuerdo la fecha precisa, pero de nuevo Bogado toca timbre (aunque la puerta de casa siempre estaba abierta) y me toca ser testigo de una nueva conversación entre los dos.
El tema fue o comité o cooperativa. No recuerdo bien los detalles de lo hablado, pero si lo que resolvieron. Hacer dos reuniones.
En una que viniera el candidato a intendente del FA por Río Negro (Dorrego). Recuerdo que planteó que no veía viable de acuerdo a las fuerzas que se tenían en Young hacer las dos cosas y que él se inclinaba por concentrar las fuerzas, en seguir con el trabajo del Comité.
¿Y la otra reunión? Mi padre llamó al FA central (Bogado no tenía teléfono) y pidió quien podía venir a dar una charla a Young. Le nombraron los que podían venir, en pleno verano. Y mi viejo dijo sin titubear: manden a Julio Castro.
Yo con 15 años recién cumplidos no tenía la menor idea de quién era Julio Castro. Nunca lo hablé con mi padre, por qué lo eligió.
Supongo porque era maestro. Supongo porque sabía que era fundador del FA y porque además era un hombre independiente. Supongo porque leía el semanario Marcha. Por lo de su conocimiento de los temas del campo, tal vez. O por todas esas cosas juntas.
El maestro nació en 1908. Mi padre en 1919. Lo más probable haya sido más simple. Castro había sido su maestro en la escuela Sanguinetti. (Esto se lo dijo mi padre a mi hermano Marcelo, el día que se vieron en Young). Ramón Alsina le dijo a Marcelo, él es Julio Castro y fue mi maestro.
Hacía mucho calor; no puedo precisar la fecha. Mi viejo me dice dale, acompañame a la ONDA, que llega el maestro Julio Castro. Fuimos y me quedó gravada para siempre su cara.
La reunión era de noche. Quedaban un par de horas. Y alumno y maestro en el living de mi casa conversaban como si ni hubiera pasado el tiempo. Julio ni sabía cuál era el tema que tenía que disertar. Mi padre le explicó como venía la mano.
Se llenó el Comité. No recuerdo los argumentos que utilizó. Pero todo el mundo se retiró contento y con ganas de seguir.
Nadie se retiró de la militancia. Mi padre fue por muchos años más su secretario de finanzas. En 1974 Bogado fue preso. Pero siempre si hicieron cosas. Salió el negro y siguió haciendo cosas, como tantos militantes. Eran muchos los que colaboraban con los paquetes de los presos.
Desde Montevideo llegaba la prensa clandestina a Young. Muchos leían y la repartían.
Julio Castro fue un maestro y pedagogo excepcional. Un periodista extraordinario; pero por sobre todas las cosas un militante. En medio de la peor represión, seguía militando dentro del país. Representa también a los miles y miles de militantes que se quedaron a luchar contra la dictadura.
Andaba desarmado, pero para los que eran partidarios de la Doctrina de la Seguridad Nacional, era demasiado peligroso. Y los fascistas vestidos de militar lo torturaron y lo fusilaron.
Se olvidaron de un detalle: ¡Las ideas no se matan!
5 de diciembre de 2011