Se atrincheró en el silencio
y así venció a la alimaña.
Su nombre, digo su nombre:
Nuble Yic, el camarada.
Huía el 75,
y a las 4 en la mañana,
por el 22 de octubre
lo arrancaron de su casa.
Nuble Yic era un obrero,
sabía donde pisaba,
“Federación de la Carne”,
su militancia probada.
Esposado, encapuchado,
frente a su familia amada,
se lo llevan a “lo Oscuro”.
Él no dijo una palabra.
Compañera, cuatro hijas,
habitantes de sus pausas,
hombre honesto y solidario,
comprometido en la causa
de un mundo mejor y justo
“patria de todas las patrias”.(*)
Para tantas “inclemencias”
su corazón no le daba,
y el 15 de marzo del
76, dijo basta.
Su nombre, digo su nombre,
Nuble Yic, el camarada.
No leas a la ligera
como quien va de pasada,
Nuble Yic fue asesinado,
su familia destrozada.
No recuerdes solamente
esa fecha desgraciada,
no dejes que el “come-tiempo”
del olvido siga en marcha.
Cuéntaselo a los jóvenes,
hazlo estribillo y pancarta,
por sobre la indiferencia
y las mentiras-urracas.
Que todos son Nuble Yic,
compañero y camarada,
queremos ver la justicia
con esas cuentas saldadas,
y hay que seguirla y seguirla,
que de perdón no se habla..!!
Carlos Benavides
(*) Verso de la canción “América Joven” de Armando tejada Gómez, música: César Isella.