CAPÍTULO -VII-
DOCUMENTO de minería a “cielo abierto" por
CRUZADA POR LA TIERRA Y CONTRA LA POBREZA
2do. Frente
Situación y descripción geográfica: Los datos del medio ambiente
Investigador Geomorfológo: Jöel Pellegrín, Ingeniero de C.N.R.S Caen–Francia.
“La región a estudio está situada en la zona del valle del río Uruguay entre los 30°31’ y 31°22’ de latitud sur, desde la ciudad de Bella Unión a la ciudad de Salto y entre los 57°38’ y 58°35’ de longitud oeste, desde las Termas del Arapey a la ciudad de Salto. Centrada en el propio valle del río y en los bajos valles afluentes, corresponden a los primeros 160 kilómetros del curso del río Uruguay, dónde se observan una serie de paisajes que presentan grandes contrastes en relación a las mesetas cercanas y aledañas , lo que indujo al Profesor Jorge Chebataroff (año 1960) a considerar este valle como una de las cinco unidades geográficas del territorio Uruguayo.
GEOLOGÍA Y MORFOLOGÍA
“El valle del río Uruguay entre las ciudades de Bella Unión y Paysandú se encuentra en contacto con la zona de afloramiento del sustrato basáltico jurásico-cretácico y con relleno blando neógeno cuaternario de la cuenca del Paraná. Mientras que el cuadro geológico pre-plioceno está bastante bien definido tanto en el Uruguay como en la Argentina (J. Bossi, año 1966 y E.L. Padula, año 1972) los estudios estratigráficos del Plioceno y sobre todo del Cuaternario, se encuentran en sus inicios.
La mayor parte de los investigadores describen formaciones de tipo continental o marino, haciendo total abstracción de los datos geomorfológicos y de las alteraciones que hubieran permitido correlacionarlas, no se ha establecido ninguna estratigrafía fina, excepto sólo para el período del Holoceno.
Castellanos en el año 1965 trató de poner algo de orden en las investigaciones, sobre todo en el uso y abuso de las denominaciones locales en la cuenca Argentina del Paraná, y en forma más reciente C. A. Gentili y H. V. Rimoldi por los años 1979, presentaron una clasificación más precisa para el Oligoceno hasta el final del Plioceno y por otro del Holoceno. Sin embargo, estos autores, al igual que sus predecesores (Groeber, 1961; M. Iriondo y E. Scotta 1979) atribuyen muchos depósitos al Holoceno y sacrifican totalmente el estudio de las capas aluviales cuaternarias. Cuando se describen estas capas (E. Alba y N. Serra, año 1959) no se propone ninguna estratigrafía relativa.
En Uruguay, E. Echard en el año 1970 intentó un primer esquema para la región de Salto y luego D. Antón y H. Goso procuraron hacerlo para el este y el sur del país. Estos primeros estudios geomorfológicos que relacionan la zona costera con el sur del Brasil carecen todavía del apoyo estratigráfico y sólo recientemente M. T. Prost en el año 1979 puso en evidencia la existencia de tres fases secas separadas por períodos de alteración.
Frente a la necesidad de establecer un cuadro físico para la definición y la cartografía de las formaciones superficiales así como sus relaciones morfodinámicas han sido tratadas de manera de poder presentar los problemas a escalas diferentes:
1. un cuadro general de evolución del valle del río Uruguay en lecturas de vuelos aéreos y de relevamientos satelitales.
2. Una cartografía precisa de los entornos geomorfológicos de las zonas tratadas.
3. Un estudio sedimentológico de las formaciones recientes que interesan tanto a la estratigrafía de los sitios estudiados como a la dinámica de los depósitos: geometría, formas de deposición, transformaciones y alteraciones posteriores al depósito.”
GEOLOGÍA Y EVOLUCIÓN GEOMORFOLÓGICA PRE-HOLOCENICA DEL VALLE DEL RIO URUGUAY
“Cuatro grandes conjuntos de depósitos de arena y grava (uno del plioceno y los otros tres del cuaternario) precedieron los deposición de los sedimentos finos recientes que constituyen lo esencial del terraplén de los valles bajos. Dichos conjuntos de depósitos descansan sobre el substrato basáltico cretáceo y calcáreo del mioceno que recortan.”
BASALTO Y CALCÁREO PRE-PLIOCENICO
“El conjunto de depósitos blandos fini-terciarios y cuaternarios se encuentra sobre un substrato basáltico perteneciente a los vastos derramamientos de trapps de la cuenca del Paraná (serie Arapey–Serra Geral) Estos basaltos, cuyo espesor es de más de 500 metros, superando los 1000 m. en zonas del río Daymán, al sur de Salto, aparecen en su estado fresco como una roca densa de color oscuro.
Durante el Jurásico y el Cretácico se han derramado en uno de los desiertos más absolutos del mundo en coladas superpuestas cuyo espesor varía entre 6 y 50 metros. (J. Bossi, año 1966 y 1969; E. Alba y N. Serra en el 1959).
Las finas láminas de las muestras extraídas de tres canteras situadas en puntos extremos de la región tratada (al norte del valle del río Arapey y en las cercanías de la República) confirmaron y generalizaron las observaciones de los autores precedentes y mostraron la homogeneidad del material; se trata de basalto a plagioclasa de tipo Labrador que contiene un alto porcentaje de augita y de minerales accesorios: magnetita, ilmenita, olivina e iddingsita.
La textura es generalmente de tipo intersertal (microlitos encabestrados) a veces ligeramente fluidal (facies finas del Arapey). En la base y en la cima de las coladas, la roca de aspecto globuloso, contiene nódulos de ópalo y de calcedonia.
La composición mineralógica de algunas estructuras puestas en relieve por la erosión diferencial, resulta similar; únicamente el tamaño de los cristales de plagioclasa de tipo Labrador es un poco mas importante en un dique que forma un caos de bloques alineados sobre algunos cientos de metros cerca del arroyo del Sauce y sobre el valle bajo del río Itapebí. Estos antiguos conductos de emisión de lava más o menos alineados forman zonas del suelo desnudo donde la roca es más resistente que en los alrededores.
Las capas sucesivas fosilizaron las capas de arena a las que vitrificaron más o menos completa, dando origen a las capas llamadas metacuarcita–rojiza.
(El término “metacuarcita” fue utilizado en el campo para facilitar el lenguaje entre los diferentes grupos. Se trata en realidad de una arenisca sobresilicificada y en forma vitrificada por una acción de termocontacto. Estas areniscas finas, que han sufrido metamorfismo afloran con frecuencia en las vertientes de los ríos, dónde forman pequeñas cornisas la más importante y continua se prolonga varios kilómetros al norte del arroyo Yacuy, hasta los rápidos del paredón.
En las zonas donde no existe la cobertura de formaciones más recientes (norte de Constitución) puede observarse una notable gradación de la fuerza de alteración desarrollada sobre el basalto. Este aflora únicamente en el fondo de los valles dónde queda al descubierto por efectos de la erosión actual.
En otras partes, está recubierto por un suelo cuyos horizontes orgánicos se encuentran sobre una roca madre todavía consolidada, pero que presenta alteraciones y que se va espesando hacia la altiplanicie.
Estos productos de alteración sobrepasan los 3 metros de espesor en los cortes que pudimos observar en las altitudes cercanas a los 70 metros entre Bella Unión, Termas del Arapey y Belén, están constituidos por basalto amarillento, alterado en bochas o en lajas más o menos duras pero que conserva la micro estructura de origen (alteración isovolumétrica) las que pueden estar recubiertas por un suelo arcilloso rubificado, mal conservado en la zona prospectada pero más desarrollado al este (zona VALENTINES, J. Bossi y E. Heide, año 1970).
En el nivel inferior de las elevaciones y frecuentemente en las laderas, cuando los horizontes orgánicos de superficie ya no existen, el basalto alterado libera glóbulos cuyo nódulo interno más duro, ha servido como materia prima para la fabricación de las boleadoras.
En todos los casos tratados, solamente varía la importancia de la alteración, ya que en todas las posiciones morfológicas estudiadas el tipo de alteración libera de manera uniforme desde los primeros estudios de esmectitas de neoformación. Únicamente algunas alteritas rubificadas de la meseta contienen un poco de caolinita en los niveles más profundos; presentan quizás los restos de suelos ferralíticos o de suelos rojos a metahalloycitos identificados por D. Antón, 1975.
Los calcáreos miocenos (formación FRAY BENTOS) se encuentran representados de manera irregular en la zona de Bella Unión–Salto situada en el límite oriental de la cuenca terciaria del Paraná. Estas formaciones desaparecen totalmente a unos 15 kilómetros al este del río Uruguay y no existen entre el río Ñaquiná y el río Guaviyú.
En todos los lugares dónde se encuentran dan al relieve un vigor que no se verifica jamás sobre un sustrato basáltico. En virtud de ello, tienen importancia en la morfología de las vertientes, por un lado al norte del Arroyo ITACUMBÚ y por otro entre la ciudad de Belén y de Constitución, dónde el río los recorta en acantilados. En estas zonas su espesor es de 10 a 15 metros, mientras que al sur, cerca de la ciudad de Salto la presencia de areniscas más recientes enmascara su influencia sobre la amplitud de los relieves.
Estos calcáreos de color blanco rosáceo, muy compactos y homogéneos de grano muy fino, a menudo litográficos que se presentan en láminas delgadas una matriz de calcita microcristalina, tienen facies laminares comparables a otros calcáreos lacustres de la misma edad identificados en otras partes del mundo como alumino–silicatos hidratados de metales alcalinos y alcalino–térreos.
Los mismos, se inician por un nivel de brechas con bloques angulosos de cuarcitas y gravas de basalto no alterados. (sondeos realizados en la zona de la represa de Salto Grande en el año 1971 por H. V. Rimoldi en el año 1963 en las canteras “del Terrible” cerca del río Itapebí; pie de los acantilados de Belén sobre el río Yacuy; al sur de los rápidos del Paredón; ruta 3 entre los arroyos Ñaquiná y Lenguazo).
Estos calcáreos se encuentran recubiertos por una losa silicosa de pedernal que puede seguirse por todas partes sobre las vertientes entre el río Arapey y el arroyo Boycuá. Casi siempre enmascarados por derramamientos pliocénicos, no suministran una formación de alteración particular; sin embargo, en el afloramiento en algunas vertientes, están lapizados. (Cañadas afluentes del Itapebí en lugares específicos).”
LAS FORMACIONES DE DERRAMES PLIOCENICOS EN SALTO
“Todas las mesetas se encuentran recubiertas por derrames de cantos rodados vinculados al Plioceno. Tienen una mayor importancia en el sur, donde forman un terraplén que supera los 20 metros de espesor y representan probablemente el último gran episodio generalizado de derrames de la cuenca del Paraná; en esta región se los describe con los nombres de “Formación Ituzaingó” y Salto Chico.
Los depósitos están esencialmente constituidos por lentes de arena y de cantos rodados con capas de arcilla verde (identificados como esmectitas), las que se ubican en formaciones importantes en la región de la represa del Salto Grande y sobre la orilla del lado Argentino. Algunos de los bancos prospectados están cuarcificados, lo que da lugar a un caos de bloques al pie de las cornisas entre las ciudades de Constitución y de Salto.
En superficie y en una extensión de más de cuatro metros, las formaciones están rubificadas (el rubidio es un metal alcalino, constitutivo de algunos tipos de la familia de las ceolitas , que se utiliza para eliminar los últimos vestigios de gases en los tubos de vacío y también en células fotoeléctricas) y son fuertemente arcillosas.
Las esmectitas aparecen como la parte dominante en la parte superior de esta formación arcillosa. La base en cambio es caolinitica y corresponde posiblemente a restos de suelos ferralíticos. Esta alteración poligénica es acompañada por migraciones de hierro y de silicio, cuarcita y calcedonia con cortex de alteración y pátina ferruginosa.”
LOS ESTRATOS ALUVIALES DEL CUATERNARIO: Testigos de tres fases secas
“Dos estratos de cantos rodados más elevados que las deposiciones del período del Holoceno constituyen terrazas bien desarrolladas a lo largo del río Uruguay y del río Arapey en casi todo sus cauces. Las mismas, que a veces dominan directamente el río y con frecuencia los bañados, están bien individualizadas entre la ciudad de Bella Unión y el Espinillar; a la altura del Salto Grande, dónde el estrato se encuentra próximo al nivel de los albardones actuales, resultan menos diferenciables. Los aluviones que presentan un espesor de entre 8 y 10 metros, están constituidos al igual que las formaciones pliocénicas por cantos rodados de cuarcita, cuarzo, calcedonia, arenisca con cortex, ágatas y pedazos de madera de árboles silicificados.
Estos estratos han experimentado pedogénesis con rubificación e hidromorfismo, pero al igual que para las formaciones precedentes los estudios realizados han detallado solamente la presencia de esmectitas en todos los horizontes prospectados.
Un tercer estrato con lentes de cantos rodados y de arena no arcillosas es subyacente a los terraplenes arcillosos de los fondos del valle. Este estrato que no puede estudiarse en afloramientos más que en los valles afluentes del río Uruguay en los períodos de bajada de las aguas, se encuentra directamente sobre el basalto sano.
En el valle principal se halla siempre bajo el nivel del río. Se perforó un pozo en búsqueda de agua subterránea y se encontró algunos filones finos en terrenos de la Arrocera “San Pedro” (al sur del Arroyo Mandiyú), también se descubrieron otros en el departamento de Salto en aledaños de la represa, aguas debajo de los rápidos en fondo rocoso, que corresponden a las formaciones finas del Holoceno. Este estrato ha sido identificado en el alto del río Arapey por D. Antón en el 1975, quién lo designó con el nombre de “Formación Mataojo”.
Se hace posible registrar tres grandes períodos de importante erosión mecánica, probablemente fases secas posteriores a los depósitos de derrame del Plioceno. Formaciones arcillo–arenosas y arcillosas cuyo origen poligénico está muy poco estudiado y por lo mismo se reconoce por los investigadores locales, “como poco conocido”, pero que por los relevamientos y estudios realizados de campo se definen en principio como de “alteritas modificadas” (ignimbritas de origen volcánico) o de aportes eólicos (cenizas volcánicas) o fluviales, presentan a menudo un espesor de unos 3 metros y por lo general constituyen los suelos de praderas negras, identificados como suelos “isohúmicos de clima templado húmedo” (J. Boulaine, año 1968) con un horizonte carbonatado presentando siempre características vertisólicas y son por lo general muy hidromórficas.
Estos yacimientos se extienden por áreas bastantes extensas sobre las terrazas del norte del Espinillar y de manera general sobre las superficies planas y sobre las superficies con pendientes suaves. En estas formaciones de la edad del pre-holocénico se encuentran yacimientos de arcillas llamadas “expansivas” (y que son esmectitas del tipo de beidelita férrica).”
LOS DEPÓSITOS HOLOCÉNICOS: Estratigrafía y dinámica
“Los depósitos finos, tanto arcillo–arenosos (bañados del valle del río Uruguay y totalidad de los valles afluentes) como arenosos o areno–gravosos (albardones del río) constituyen lo esencial del terraplén de los valles bajos, puesto que su morfología y su forma de deposición están directamente ligadas a la dinámica fluvial. Dado que el conjunto de esas formaciones estudiadas contienen una sucesión de materiales diversos, se realizaron estudios de sedimentología y estratigráficos más detallados que los anteriores.”
LAS FORMACIONES DE TERRAPLENES DE LOS VALLES BAJOS SECUNDARIOS
“Estas formaciones presentan las secuencias más completas que se han estudiado en toda la investigación en corte, mejor aún que en el valle principal dónde, por la falta de sondeos profundos, no ha sido posible reconocer la sucesión de todos los niveles. Los cortes realizados en el valle del río Arapey y cerca de la confluencia de los ríos Boycuá Arapey–Uruguay representan una síntesis de las secuencias tipo encontradas en forma sistemática desde el arroyo ITACUMBÚ hasta los ríos Itapebíes. Mostrando las siguientes sucesiones:
• Un sedimento arenoso–limoso con restos de macro fauna, estos recubren una capa de cantos rodados. Esta capa ubicada principalmente en el valle del río Arapey tiene un espesor que varía entre 1,50 a 2 metros, tiene un color marrón claro, siendo su textura principal areno–arcillosa, contiene una media de entre 22 a 29% de arcilla, y constituye la base del terraplén del Holoceno de todos los valles y cañadas de la región incluyendo el valle del río Uruguay, (base de la isla del medio, valle del río Arapey y Cañada del Sauce al norte del río Yacuy).
• Un nivel de eolocineritas, de color blanco-grisáceo, que se repite en variadas muestras por todo el valle del río Arapey así como de todos sus afluentes, llegando en zonas del valle a tener unos 20 a 30 centímetros y definirse como de origen volcánico (cenizas) teniendo un diámetro granulométrico medio de entre 11 y 20 micrones encontrándose esparcidas por toda la región.
• Las formaciones arcillo–arenosas y arcillosas superiores del terraplén Holocénico, tienen un promedio de 2 a 3 metros de espesor pero alcanzan hasta 7 y 8 metros en el valle del río Arapey o cerca de las confluencias con el río Uruguay.
El tenor de la arcilla se sitúa entre 30 y 42% en el sedimento gris-marrón claro de origen y entre el 40 y el 62% en los horizontes superficiales gris-oscuro.
En estas formaciones, constituidas por esmectitas del tipo beidelita, se han desarrollado vertisoles típicos con montículos (suelos gilgai) o suelos que presentan siempre caracteres vertisólicos muy netos; todos los horizontes presentan al menos un metro de “slickenslides” en grandes superficies brillantes y pulidas.
• La textura arcillosa de los terraplenes de fondo aparece en todos los valles excavados en el substrato basáltico, desde el río Yacuy a los ríos Itapebíes.
La proporción de arena es en cambio más importante en los valles pequeños que recortan series de derrames y estratos arenosos: Ñaquiná, Mandiyú y Tigre, entre los cortes de 90 a 120 centímetros se comprueba siempre la existencia de una acumulación carbonatada difusa 4 a 5% en general, aunque en ocasiones puede llegar a 22,5% (Cañada del Sauce) pero a veces se presenta en forma muy dispersa en la masa estudiada, también en algunos casos se presenta con gran acumulación sódica (blanqueales del Espinillar, ANCAP, año 1958, descriptos por J. C. Scanga y D. Panario, 1974). Se fundamenta por parte de los investigadores que estas formaciones con “horizonte carbonatado” se pudo haber desarrollado en una fase seca del Holoceno, (M. Bombín y E. Klamt, 1974).”
ESTUDIO SEDIMENTOLÓGICO, ESTRATIGRÁFICO DEL TERRAPLÉN DEL VALLE BAJO
“Como en el valle del río Arapey, el nivel de eolocinerita que reposa sobre una formación areno-limosa de color marrón claro (isla del Medio) constituye el nivel de referencia, el mismo se repite constantemente en los territorios entre las ciudades de Bella Unión y la de Salto.
Todo el resto del terraplén de formación Holocénica está constituido por dos tipos de sedimento, los cuáles identificamos, como: un conjunto de formaciones areno-arcillosas depositadas en las zonas de bañados, es decir alejadas del río y la otra, formaciones arenosas de grava que contienen a veces finas capas arcillosas y que constituyen las elevaciones aluviales (albardones)
. Las curvas en las medidas granulométricas estudiadas en Laboratorio (sobre muestras tomadas en la desembocadura del Arroyo del Tigre) se toman como ejemplo y se observa que se yuxtaponen a lo largo del río, guardando entre sí una distancia de unas decenas de metros. Las formaciones de bañados y las largas secciones estabilizadas de terraplén son similares a los sedimentos orogénicos descriptos anteriormente, corte tipo:
1. --- de 0 a 80 cm. zonas con recubrimiento arenoso reciente, (3 a 7% de arcilla) color marrón oscuro que se aclara luego de los 50 cm. En esta zona el albardón arenoso ha sido erosionado en parte.
2. --- de 80 a 150 cm. formaciones arcillo-arenosos (29% de coloides) de color marrón grisáceo oscuro, con finas capas arcillosas entre 100 y 140 cm. con apariciones de concreciones carbonatadas dispersas a partir de los 180 cm.
3. --- de 150 a 230 cm. formaciones casi arenosas de color marrón claro con muy poca arcilla, incluye concreciones carbonatadas que alcanzan de 3 a 4 cm
4. --- de 230 a 365 cm. sedimento de color gris claro arcillo–arenosos (30 a 40% de coloides) que presentan capas arenosas dispersas enriquecidas y a veces ligeramente consolidadas por CO3 Ca pulverulento tratado en forma seca.
5. --- de 365 a 420 cm. formación muy arenosa con aparición de formaciones de grava
6. --- después de los 420 cm. formaciones fluviales de cantos rodados sin ninguna importancia para este estudio.
Las arcillas y demás materiales que se obtienen en estas formaciones estudiadas en todos los niveles descriptos contienen elementos encontrados en los estudios realizados en México (Oaxaca) y que corresponden a la identificación de las ceolitas.
Los investigadores afirman que entre las arenas de todas esta zonas estudiadas se ubica un tipo de arena “rara” a la que denominan de estructura “tubificada” (estructura cristalográfica de las ceolitas) que contienen pocos coloides con un promedio entre un 4 a 8%, teniendo un poco más que la arena blanca común que tiene de promedio entre un 2 a 4% pero presenta como gran particularidad una cohesión mayor que cualquier otro tipo de arena conocida.”
ASPECTOS GEOLÓGICOS DE LAS ROCAS METAVOLCÁNICAS Y META SEDIMENTARIAS DEL GRUPO LAVALLEJA – SUDESTE DEL URUGUAY
Autores: Leda Sánchez Bettucci y Víctor A. Ramos -Revista Brasileira de Geociéncias.
“Resumen.- El grupo de Lavalleja está representado por una sucesión volcano-sedimentaria, constituido biológicamente por metapelitas, metapsamitas, metacálcareos y por rocas meta volcánicas ácidas y básicas interestratificadas.
El grupo Lavalleja se encuentra afectado por un metamorfismo de tipo Ryocke-Abukuma, variando desde muy bajo grado, en el noroeste hasta facies anfibolita superior en el sudeste. Este grupo presenta una dirección general noreste y un acortamiento importante en sentido sudeste-noroeste, con convergencia occidental.
Al este, se encuentra en contacto tectónico con el Complejo Carapé mientras que el límite occidental está dado por un contacto de tipo intrusivo con el Complejo Sierra de Las Ánimas. El Grupo Lavalleja parte del Cinturón Dom Feliciano, es separado en tres formaciones: Minas; Fuente del Puma y Zanja del Tigre.”
Geología del Grupo Lavalleja.- El Grupo Lavalleja está caracterizado por la presencia de angostas fajas de rocas metasedimentarias y metavolcánicas que han sido intensamente deformadas y que han sido separadas en tres grandes unidades en función de las asociaciones litológicas y del grado metamórfico (Sánchez Bettucci 1998).
La primera -Formación Minas- incluye litologías afectadas por anquimetamorfismo a un metamorfismo en grado muy bajo; la segunda -Formación Fuente del Puma- se encuentra caracterizado por un metamorfismo en grado bajo a facies de esquistos verdes inferior y está representada por litologías variadas que fueron agrupadas como: un miembro sedimentario, otro volcánico y otro formado por meta gabros hornbléndicos.
El miembro sedimentarioestá representado por metacalizas, metacalcopelitas, metapelitas y meta arcosas. Dentro de este se encuentra intercalada una unidad volcánica con términos ácidos y básicos. Esta última se encuentra caracterizada por la ocurrencia de metabasaltos macizos vesiculares, metandesitas y metariolitas, metadacitas, ignimbritas e hialoclasitas.
Los gabros hornbléndicos aparecen mejor desarrollados al este de los dos miembros anteriores y se encuentran caracterizados por cuerpos elongados. Dentro de la unidad de esquistos micáceos se incluyen mármoles, esquistos cloríticos, tremolíticos y anfibolitas. Esta unidad está desarrollada al este de la unidad de gabros hornbléndicos.
Por último la tercer unidad -Formación Zanja del Tigre- incluye litologías con facies metamórficas esquistos verdes superior en transición de facies de anfibolita inferior y facies de anfibolita superior. Esta incluye a esquistos micáceos, mármoles y anfibolitas.
El Grupo Lavalleja presenta un metamorfismo de tipo regional de baja a moderada presión, que varía desde muy bajo grado, en el oeste-noroeste, a facies de anfibolita superior, hacia el este-sudeste. Hacia el oeste se encuentra en contacto intrusivo con el complejo Sierra de las Ánimas, mientras que hacia el este se halla en contacto tectónico con el Complejo Carapé.
El Grupo Lavalleja forma parte del Cinturón Dom Feliciano definido por Fragoso Cesar (1980) y que fuera denominado por Preciozzi et al. (1991) como Cinturón Cuchilla de Dionisio en la porción uruguaya. Bossi y Campal (1992) mantuvieron esta denominación para la faja móvil brasiliana en el Uruguay.
Así mismo cabe destacar los trabajos de Fernández et al. (1992, 93, 95), Fragoso César) 1991, 93,95), Fragoso César y Machado (1997), Fragoso César et al. (1998), Hartmann et al. (1998), entre otros, donde se proponen modelos sobre la base de las asociaciones petrotectónicas encontradas en Brasil y Sudáfrica y, por lo tanto se ajustan parcialmente a las unidades aflorantes en el sudeste de Uruguay.
El cinturón Dom Feliciano presenta una estructuración regional nor-noreste en donde se destacan importantes fallas de rumbo con la misma orientación. Este incluye de oeste a este al Grupo Lavalleja, el Complejo Carapé, la Faja granítica central, la Formación Rocha, y al grupo Aiguá-Parallé.
AMBIENTE DE DEPOSITACIÓN
El grupo Lavalleja contiene mayoritariamente rocas calcáreas que constituirían un buen ejemplo de plataforma carbonática proterozoica, siendo las rampas la forma más común, sobre relieves heredados de plataforma silicoclásticas (Grotzinger 1989).
Esta unidad presenta deformación importante, aunque desde el punto de vista paleoambiental puede considerarse como depositada en una plataforma carbonática afectada por la acción de olas y corrientes producidas durante episodios de tempestades en momentos de alternancia entre estabilidad e inestabilidad tectónica. Dad las asociaciones de las diferentes litofacies calcáreas y calcoclásticas, estructuras estromatolíticas y calcáreos, con laminaciones finas, más la abundancia de calizas dolomíticas, se puede suponer, siguiendo el esquema de Wilson (1975) que corresponde a un ambiente de plataforma restringida.
En algunos de los casos gradan a rocas carbonáticas sugiriendo un pasaje de ambiente nerítico a litoral (sensu Visher 1965). Por otra parte, no fue posible reconocer límites de secuencias, ya sea por la mala calidad de los afloramientos o por la deformación que presenta todo el conjunto, que resultan de suma importancia para la interpretación de las facies y para el establecimiento de correlaciones estratigráficas precisas. Importantes mineralizaciones en baritina junto con pirita, calcopirita, esfalerita, galena, tetraedrita-tenantita, y cuarzo con pequeñas cantidades de oro y plata han sido descriptas para los depósitos de tipo Kuroko (Japón).
La mención de estos minerales para la comarca en estudio sería compatible con mineralizaciones de sulfuros diseminados tanto distales como proximales vinculadas a centros volcánicos en una cuenca de trasarco.
El investigador Klein (1985) -a partir de los resultados del proyecto del proyecto de perforación del fondo oceánico (Deep Sea Drilling Project and the Ocean Drlling Programy, DSDP)- nueve tipos de sedimentación en el núcleo de las cuencas de trasarco; flujos de detritos (debrisflows), sistemas depositacionales de abanicos submarinos turbiditas (silty basinal turbidites), pelitas hemipelágicas (hemipelagic clays), pelitas pelágicas (pelagic clays) sedimentos pelágicos sílico-biogénicos, carbonatos pelágicos biogénicos, carbonatos redesimentados y piroclásticas.
Este mismo autor sugirió que la distribución de las facies en una cuenca de trasarco es comúnmente independiente del tiempo o de los procesos tectónicos.
Importantes procesos afectan la composición y distribución de los sedimentos dentro de una cuenca de trasarco, tales como la circulación de las corrientes oceánicas, controles latitudinales en la productividad biogénica y la depositación (carbonatos versus sílice) y la energía d los sedimentos desde las grandes masas continentales (por ej. pelitas hemipelágicas). Por otra parte, Alien y Alien (1992) sugirió que los ambientes depositacionales de las cuencas de trasarco desarrolladas sobre la corteza oceánica son marino profundo, excepto a lo largo de sus márgenes donde pueden existir depósitos fluviales, costeros y someros.
A partir de la interpretación de los datos de campo, petrográficos y geoquímicos (Sánchez Betucci 1998) se propone que estas unidades podrían estar representando depósitos de cuencas de trasarco (back are basin), situada entre el bloque Florida, al oeste, y un arco magmático representado por el Complejo Carapé hacia el este.
Este último estaría representado por los granitos pre a postectónicos, que varían desde cuarzo-dioritas hasta granitos con naturaleza calcoalcalina a subalcalina. Esta asociación estaría representando niveles corticales profundos.
ASOCIACIONES MINERALES DE MUY BAJO GRADO METAMÓRFICO VINCULADAS A ALTERACIÓN HIDROTERMAL, SUDESTE DE TREVLIN, CHUBUT, RCA. ARGENTINA
Departamento de Ciencias Geológicas, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires – Científicas: Teresita Montenegro y María E. Vattuone
Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, v. 25, núm. 2. 2008, p. 302-313
ASPECTOS MINERALÓGICOS SEMEJANTES
“La titanita se forma como reemplazo de minerales de la mesostásis y está asociada con esmectita/clorita, pumpellyta e ilmenomagnetita alrededor de la cual forma una corona. Participa también en la alteración de olivino y clinopiroxeno. Epidota y clinozoisita forman cristales en la mesostasis, asociados con pumpellyta y esmectita/clorita. La albita se genera como producto de reemplazo de fenocristales de plagioclasa cálcica y también desarrolla en la mesostasis.
La presencia de calcita es generalizada y reemplaza a la plagioclasa y a la prehnita, aunque su precipitación es más importante como relleno de venas. El intervalo de temperatura mínima de cristalización de calcita en las venas, abarca entre 118 y 150°C, según lo indicado por el estudio microtermométrico de inclusiones fluidas, con promedio en 145°C (se realizaron 15 mediciones).
La salinidad de la solución acuosa es de 2,15% equivalente en peso de NaCl de acuerdo con los puntos de fusión del hielo -1.1 y -1.4°C (se realizaron 14 mediciones). Hay un conjunto de inclusiones fluidas originadas por un proceso tardío que homogeneízan entre 75 y 102°C (con un promedio de 85°C), son metaestables con muy baja salinidad.
El cuarzo se forma como producto de reemplazo de la mesostásis y de plagioclasa.
En las venas de cuarzo-adularia-minerales opacos, la sílice tiene la textura plumosa y llameante. La adularia cristaliza en las venas de cuarzo plumoso/llameante -adularia-oro-plata. Las secciones son típicamente rómbicas, de tamaño menor 0,2 mm. Ocasionalmente reemplaza a fenocristales de plagioclasa de la brecha andesítica que la aloja. Oro y Electrum se encuentran en las venas de adularia y cuarzo plumoso/llameante; se concentran particularmente en el contacto con la roca encajonante en escamas de 10 a 15 micrones.
Además, magnetita y rutilo son abundantesen las venas de cuarzo-adularia, como producto de alteración de los minerales ferromagnesianos del basalto.”
ASOCIACIONES MINERALES METAMÓRFICAS
“En los trabajos de investigación se detallan las paragénisis de metamorfismo de muy bajo grado, según su coexistencia en metadominios de relleno o de reemplazo tipo MM (paragénisis metamórfica), y la asociación de tipo epitermal, tipo HID (paragénisis epitermal) compuesta por adularia + sílice +oro + electrum en venas y venillas.
En los fenocristales y en la mesostásis se encuentra la asociación de mayor grado metamórfico y corresponde a las facies prehnita-pumpellyta.
Está representada por el equilibrio entre prehnita+pumpellyta+epidota+albita+cuarzo+calcita en los fenocristales de plagioclasas; equilibrio entre pumpellyta+esmectita/clorita+minerales opacos+titanita en los fenocristales de olivino; equilibrio entre prehnita+pumpellyta fibrosa+epidota+clinozoisita+titanita+minerales opacos+esmectita/clorita+cuarzo+albita en la mesostásis; y prehnita+pumpellyta+titanita+esmectita/clorita en las amígdalas.
La asociación de menor grado metamórfico está representada por el equilibrio entre wairakita+laumontita+pumpellyta+prehnita+(epidota)+cuarzo+minerales opacos+esmectita/clorita+(albita), que corresponde a la facies ceolitas y ocurre principalmente en venillas. La inestabilidad de la laumontita marca la transición entre ambas facies. Los últimos minerales en formarse son calcita (excepto en fenocristales de plagioclasa), mordenita, sericita y esmectita/clorita.
Las venas cuarzo (calcedonia)-adularia oro-electrum corresponden a una paragénisis típicamente epitermal y de baja sulfuración (Hedenquist y Lowenstein, 1994). Según la clasificación morfológica de adularia de Dong y Morrison (1995), la variedad rómbica es un buen indicador de de mineralización aurífera.
El esquema de mineralización de Trevelín, aunque de expresión local, se encuadra en la génesis propuesta para otras depósitos polimetálicos y de oro, jurásicos y cretácicos de la cordillera Patagónica, con la particularidad de que en esta área está relacionado con alteración de tipo geotermal-hidrotermal alcalina portadora de ceolitas
.fin Capítulo VI