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El acuerdo de desinformación pretende imponer el veto a la fiscal Mirtha Guianze

 

Ciudad de la Costa , 10 /4/2012

La estrategia principal desarrollada por El País, El Observador, Búsqueda  y otros es alentar la intransigencia contra la fiscal Mirtha Guianze

La ley 18446 dice que se elegirán los integrantes del Instituto de DDHH por 2/3 de votos.

A continuación en la misma ley se establece que si no se reúne ese porcentaje se citara a una nueva sesión de la Asamblea General.

 En la nueva sesión se elegirá por mayoría absoluta (Es esta ultima parte la que omiten esos medios tergiversando todo el sistema de votación)

Hoy todos los legisladores tienen claro que alcanzan los votos propios del FA para nombrar las personas que se consideren más idóneas

Hay algunos sectores de oposición que recurren a estas tácticas poco éticas para lograr sus objetivos. Eso no nos preocupa. Lo importante es que el FA  tiene la responsabilidad y los votos necesarios para decidir en este tema tan sensible

El consenso en política es muy difícil y no puede basarse en la intransigencia de una minoría. 

  Lewis  Rostan

 

Los contertulios del colaboracionismo

afilan el hacha de los traidores

Siendo tan generalizada como es la mediocridad enseñoreada del éter mediático montevideano, se explica que haya gente que se desayune diariamente con segmentos radiales hábilmente presentados bajo el formato del “debate plural inteligente” y del “intercambio dinámico y democrático de ideas y opiniones”, al estilo de “La Tertulia”, en “En perspectiva”.

Por descarte, al menos, hay más oídos sanos y atentos que los que se merecerían estas necias facturas matutinas amasadas con la peor y la más rancia harina del “cuarto poder” burgués, aunque envueltas en el más lucido papel de regalo de la moderna radiotelefonía digitalizada.

Su gancho de “pluralidad desinteresada” se basa en la presencia de “panelistas” de cierta fama, incluidos legendarios y caducos “luchadores sociales” ahora convertidos únicamente en “referentes culturales”, cuyos nombres flotan en la engañosa atmósfera política nacional cual caricaturizaciones fantasmales de la dramaturgia de Shakespeare convertida en parodismo barato del decadente carnaval cultural de la burguesía vernácula y sus advenedizos de última hora.

Sus contenidos no son esencialmente distintos a los de los viejos editoriales gorilas de Carve, Montecarlo y Rural, aquellos que reclamaban con virulenta energía “mano dura” con el pueblo y sus organizaciones; terminan produciendo la misma basura ideológica siempre identificada con los intereses oligárquico-imperialistas, aunque ahora llegan a oídos y cerebros a los que antes jamás podrían haber llegado.

Los “invitados especiales” son “de derecha”, “de izquierda” y “del centro”, y no pocos han pedido pase de un extremo al otro –de la vida política y del dial-, en un escenario de “reacomodo” político-ideológico propio de los períodos post derrota popular y reedición edulcorada de una democracia burguesa que, herida de muerte, exhibe sus llagas purulentas de cáncer terminal como “acnés de crecimiento”…

“La Tertulia” es un patético y lastimoso ejemplo de esta verdadera prostitución mediática a la que se prestan doctorales vestales del colaboracionismo ideológico, presentadas en sociedad como “politólogos”, “historiadores”, “especialistas”, etc., etc., etc., sin ser siquiera “etcéteras”. Opinan de todo, diagnostican, pronostican, hacen como que se pelean defendiendo cosas opuestas, y, en apariencia, “no joden a nadie”…

Pero sólo en apariencia. Pues, en realidad, cumplen un rol de complementariedad “invalorable” en la acción de retrogradar la “opinión pública” y consolidar concepciones de repugnante obsecuencia con el sistema. Llamarles mercenarios no es ni metafórico ni exagerado; aunque la paga sea, de pronto, tan solo la lisonja salamera de los poderosos o de los que creen serlo.

Son empleados-socios del capitalismo.

(Y si alguno no lo es, y desea aclararlo, que lo haga retirándose de estos conventillos malolientes del éter caganchero falangista computarizado).

Tan no inofensivos son, que, además de posarla de entendidos, hacen el trabajo necesario para hundir a todo aquel que tenga la osadía de no ser como ellos lo son y no reverenciar ni lamerle las partes a los que a su vez se las lamen al imperio y los milicos asesinos de ayer y de hoy.

A diferencia de la jueza Mariana Motta, no suelo desayunarme con la peligrosa ingesta de “La Tertulia”, en CX 14.

Ni la diabetes ni mi pequeña pero afortunada autoestima intelectual y espiritual, me lo permiten. Me cae más pesado que desayunarme con un tazón de pirón o una rosca de chicharrones calientes…

Tanta grasa intelectualoide al empezar el día –servida en envase de neutralidad democrática y mercantilizada libertad de expresión--, me lo estropearía apenas empezado.

Espero que la doctora haya comprendido que ni por descarte es aconsejable prestarle oídos a estos alcahuetes profesionales, verdaderos asesinos de la inteligencia y genuinos cómplices de la impunidad.

Y que sepa Mariana Motta –y Emiliano Cotelo y todos los Cotelo que pululan en las ondas radiales y televisivas- que si ella es sancionada por no ser encubridora de delincuentes de lesa humanidad, todos sabremos cobrarle a contertulios como estos su rastrera complicidad.

 La mejor defensa posible de la doctora, pasa también por el escrache sin tregua de todas las tertulias gusanas habidas y por haber.

Para defender a esta mujer acosada por el colaboracionismo intelectualoide-fascistoide, hay que atacar frontalmente a sus exponentes más visibles hasta dejarlos repegados en todas partes, para siempre.

De la misma manera que hay que hacerlo con los gobernantes gobernados por la traición lisa y llana que los lleva a la persecución de la Dra. Motta y la adulonería supina con los verdugos del pueblo, los de ayer y los de hoy.

Gabriel Carbajales,9/4/12