EnvíoPostaPorteña 2578

NEGACIONISMO: Una etiqueta sin colaboración del razonamiento

Vida y Socialismo 10/10/26

El gobierno de Milei no acepta la cifra de los 30 mil desaparecidos. Acepta los números que establecieron la Conadep (creada durante el gobierno de Raúl Alfonsín) y el RUVTE (formalizado bajo el gobierno de Cristina Fernández) /1 A pesar de esto, la izquierda y el peronismo llaman «negacionista» al gobierno de Milei.

La cifra más cercana a la verdad se podría haber alcanzado abriendo la totalidad de los archivos de la dictadura. Pero, desde 1983, todos los gobiernos burgueses (incluido el de Milei) se negaron a hacerlo (salvo gestos excepcionales, que no modificaron significativamente las estadísticas) /2 Es cierto que muchas pruebas fueron destruidas y todavía se siguen destruyendo: ahí está el crematorio de la ESMA, que el peronismo le cedió a un club privado, por tiempo indefinido, para hacer negocios con el esparcimiento /3 Sin embargo, aunque los archivos estuvieran incompletos, la falta de voluntad política es igualmente reveladora de qué intereses de clase prevalecen.

El partido burgués que más tiempo gobernó el país (y que más gobernadores tuvo y tiene para habilitar archivos provinciales) es el peronismo, la misma fuerza que entre 1973 y 1976 ejecutó más de 600 desapariciones /4 y más de 1.700 asesinatos /5 Sin embargo, la izquierda hegemonizada por el trotskismo llama «negacionista» al gobierno de Milei y no al peronismo, canta «Macri, basura, vos sos la dictadura» aunque a Mariano Ferreyra lo haya asesinado una patota de la burocracia «Nacional y Popular» (no una «Neoliberal»), y pregunta dónde está Julio López sin adjudicarle responsabilidad política al partido que en ese momento tenía la Intendencia de la ciudad de La Plata, la Gobernación de la provincia de Buenos Aires y la Presidencia del país /6

¿Cómo es posible esta manera de razonar?

Algunos datos

El informe de la Conadep (1984) registró 8.961 desaparecidos entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983. En el año 2002, el Equipo Argentino de Antropología Forense contó de 6.500 a 7.000 desaparecidos para el mismo período, con un subregistro estimado del 10%7. En 2006, a partir de documentos desclasificados por el Departamento de Defensa de los EE.UU., circuló otra estimación: «22.000 entre muertos y desaparecidos», desde 1975 hasta el Mundial del 78 /8

 Durante la primera presidencia de Cristina Fernández los datos de la Conadep fueron corregidos:

El Archivo Nacional de la Memoria corrigió, mediante nueva documentación e información, los datos originales de la Conadep, estableciendo una base de datos unificada que conforma el Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado [RUVTE], cuyos datos, en la actualidad, son los siguientes: víctimas de desaparición forzada 7140; víctimas de ejecuciones sumarias 1336; liberados de centros ilegales 2793. Existen también 1541 denuncias parciales, cuyos datos deben ser complementados y menciones a desaparecidos, muertos y liberados que no tienen un legajo propio en el Archivo Nacional de la Memoria. De los registros originales de la Conadep se constató, con la nueva documentación, que 101 personas que pasaron por centros clandestinos de detención fueron localizadas con vida; 544 no corresponden ser incluidos en los registros y 1009 fueron eliminados por estar repetidos o fueron unificados con otros registros /9

Esa revisión dio la cifra oficial de 7.140 desaparecidos durante la última dictadura. En 2014, durante la segunda presidencia de Cristina Fernández, el RUVTE actualizó el número: 7.018 desaparecidos en dictadura /10

En otras ocasiones hemos observado que la frase «Dato mata relato» supone, ingenuamente, que existen datos en bruto, ahí, en la realidad, a la espera de su recolección quirúrgica y «basada». No es así. Todo dato es construido en el contexto de «un relato», un marco interpretativo, un paradigma epistemológico, un programa de investigación e, incluso, una estrategia política. Hablamos de esto la semana pasada, en «Ir al hueso», a propósito de cómo leemos, los militantes, la prensa propia y ajena. Y lo decíamos hace tres años, en «Una hipótesis demasiado optimista», cuando advertimos dos tareas urgentes para la militancia socialista: elegir al destinatario de la propaganda (la vanguardia de nuestra clase) y desarrollar una gimnasia de la argumentación y el cuestionamiento (para romper con el dogmatismo característico de las organizaciones de la izquierda socialista).

«Son 30 mil» no es un dato. Es una consigna que cobra sentido bajo determinada estrategia política. Preguntémonos si esa estrategia es socialista. Si no lo es, hay que abandonarla. (O reconocerse no socialista). Y si la abandonamos, ¿qué pasa con el sentido de la consigna «Son 30 mil»?

Algunas interpretaciones

En cuanto al origen y el significado de la cifra «30 mil desaparecidos», la antropóloga Ludmila Da Silva Catela, profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba, insospechada de militancia socialista, explica:

30.000 desaparecidos y desaparecidas no es un dato estadístico. La cifra es una consigna y un lugar de memoria. Un número redondo que se constituyó –así como los 6.000.000 de judíos asesinados durante el Holocausto– para dar cuenta y significar el accionar clandestino y terrorista del Estado. Un número para referenciar el horror.

Es una cifra símbolo que tiene una historia: la lucha contra la impunidad. Una historia de la incertidumbre que viven, aún hoy, los familiares de los y las desaparecidas frente a la clandestinidad con la que actuó el Estado.

La cifra, 30.000, muestra y revela la clandestinidad; expresa la impunidad de los genocidas que nunca hablaron ni entregaron documentación verídica de los asesinatos y desapariciones que ejecutaron /11

No es un dato estadístico. Es una cifra simbólica y una consigna de denuncia. «Expresa la impunidad de los genocidas que nunca hablaron ni entregaron documentación verídica». Pero ocurre que estos genocidas dejaron de gobernar hace más de cuarenta años. ¿Qué gobierno democrático burgués abrió todos los archivos de la dictadura? Ninguno. ¿Qué fuerza política burguesa es la mayor responsable de esta negativa? El peronismo. ¿A quién acusa la izquierda? A gobiernos burgueses no peronistas, como el de Macri o el de Milei.

Lo más llamativo, al menos para nosotros, es que el debate circunscripto a la querella entre los símbolos y la estadística evade ciertas preguntas incómodas. ¿Por qué el régimen democrático de Perón y el régimen dictatorial de Videla desataron semejante violencia contra la clase trabajadora y su vanguardia organizada? ¿Cómo se estableció la idea de que «todo el mal» comenzó el 24 de marzo de 1976? ¿Por qué fue garantizada la impunidad de los crímenes de la Triple A, de Isabel Perón y demás responsables políticos /12?

¿Por qué la izquierda hegemonizada por el trotskismo se empeña en mirar para otro lado ante la continuidad 1973-1983 /13 y prefiere, en cambio, destacar y subrayar las líneas de continuidad entre Macri y la dictadura /14, o entre Milei y la dictadura?

Algunos límites

Para entender cómo se orienta la izquierda ante estos problemas hay, a nuestro juicio, dos claves: la estrategia transicional formulada por Trotsky hace casi 90 años y una teoría del imperialismo que ya ni siquiera es la de Lenin. Éste analizaba el imperialismo como un sistema global, mientras que el trotskismo lo identifica con un solo país: Estados Unidos. Entonces, incluso las disputas entre potencias quedan subsumidas en una contradicción principal: los yanquis (en particular, el Partido Republicano) y algunos de sus socios (especialmente Israel) contra el resto del mundo. De esa manera, EE.UU. no es un espacio de acumulación que reúne a los capitales más productivos del mundo, sino un contubernio de individuos crueles y millonarios que desean el mal para todo el planeta. Así, es fácil sintonizar con Hamas en Palestina, la teocracia en Irán, el castrismo en Cuba, el chavismo en Venezuela, el PT en Brasil o el peronismo en Argentina. Semejante brutalismo geopolítico, capaz de recurrir a vagas nociones como «Sur global», justifica su toma de posición en cada conflicto sustituyendo las clases sociales por etnias, tradiciones, juventudes, religiones, colores de piel y otras simpatías.

A su vez, ese alineamiento bipolar está orientado por la brújula rota que Trotsky inventó en 1938, según la cual todo lo que no es fascismo colabora con la revolución socialista. De ahí que el trotskismo privilegie la oposición entre «derecha» (que sería todo lo que tiende a la barbarie) y «campo popular» (que sería todo lo que tiende al socialismo) por sobre la contradicción entre explotadores y explotados. No asume la ruptura política entre capitalismo y socialismo ni el carácter antagónico e irreconciliable de los intereses de clase, sino que piensa la estrategia a partir de una gama continua de posiciones ideológicas que va «de un extremo al otro» de un arco imaginario, en cuyos puntos se localizan vecindades: «la extrema derecha», «la derecha radical», «la centroderecha», «el centro», «la centroizquierda»… como si fuera el catálogo de colores de una pinturería /15

Por su parte, hay que decir la obviedad de que el peronismo siempre estuvo a favor de la explotación y en contra del socialismo. De manera que la entrega de un lugar a esta fuerza burguesa en la comisión investigadora del Caso Libra$, la defensa trotskista de los fueros de Julio De Vido y la libertad de Cristina /16, el llamado en un balotaje a «No votar por Milei» cuando el otro candidato es Massa, sólo pueden expresar una fe (naturalmente irracional) en que nuestros enemigos de clase cambiarán de idea y tomarán las banderas del socialismo.

Si el trotskismo adoptara un criterio de clase nítido y tajante, no tendría ningún prurito en colocar al peronismo entre las fuerzas burguesas que recurrieron a los campos de tortura y los vuelos de la muerte para disciplinar a los trabajadores y las organizaciones obreras de vanguardia. Si dedicara esfuerzos a explicar cómo funciona el capitalismo en lugar de dedicarlos a justificar la invención de «fascistas» y «liberticidas» por doquier /17, la querella entre los símbolos y la estadística podría inscribirse en la necesidad burguesa de garantizar la acumulación.

Una noticia de estos días, motor de nuestro artículo de hoy, reactualiza las preguntas sobre esa necesidad.

Noticias de Milani

En 2013, Cristina Fernández designó como Jefe del Ejército a César Milani, con apoyo de Hebe de Bonafini.

«Milani no es menos que Videla», dijo Marcela Brizuela de Ledo, presidenta de Madres de Plaza de Mayo (La Rioja) y madre de Alberto Agapito Ledo, un conscripto desaparecido en julio de 1976 durante el Operativo Independencia /18. Milani firmó el acta que había certificado la supuesta deserción de Ledo, bajo responsabilidad del por entonces capitán Esteban Sanguinetti.

Sanguinetti fue acusado por la privación ilegítima de la libertad y el homicidio de Ledo, mientras que Milani llegó al debate acusado de encubrimiento y falsedad ideológica. […]

En diciembre de 2019, el Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a Sanguinetti a 14 años de prisión y absolvió a Milani por el beneficio de la duda. Dos años después, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó esa absolución /19

En estos días, la Corte Suprema dejó sin efecto la absolución de Milani en la causa por la desaparición de Alberto Ledo. Esto no es una condena, sino un pedido de revisión del caso. Pero la noticia no tuvo la repercusión que otras banderas por los DDHH sí tienen. El PTS, por ejemplo, apenas menciona, entre paréntesis, que Milani fue «jefe del Ejército en el gobierno de Cristina Fernández»/20. El Partido Obrero es más contundente al señalar complicidades entre el peronismo y el aparato represivo del Estado burgués, pero ni toma distancia de su socio principal en el FITU ni explica a qué se deben esas complicidades. Limitado al plano del derecho burgués, el partido de Gabriel Solano pierde la oportunidad de exponer el problema político de fondo expresado en el orden jurídico /21: la contradicción entre el capital y el trabajo, las tareas de disciplinamiento en manos del principal enemigo de la clase trabajadora, el peronismo.

La facilidad con que la izquierda hegemonizada por el trotskismo identifica a los gobiernos no peronistas con «la derecha», «la ultraderecha», «el fascismo» (recordemos las marchas del 1F) /22, «la dictadura», «el liberticidio» /23, a la vez que exhibe una extraordinaria reticencia para identificar al peronismo con nuestros enemigos de clase, deja al descubierto la doble vara que asquea a tantos trabajadores /24

El mantra «Son 30 mil», tras 43 años de democracia, sirve menos para denunciar la impunidad que para garantizársela al peronismo. Sirve menos para luchar que para no pensar. La aritmética no explica las razones del aquelarre de violencia dirigido contra las organizaciones obreras, desde la Masacre de Ezeiza hasta la Escuela de Mecánica de la Armada. De hecho, impide mostrar la continuidad entre democracia y dictadura, que hemos analizado hace no mucho a propósito de la tesis (bautizada por Adolfo Gilly, actualizada por Cristian Caracoche) de «la anomalía argentina» /25

En suma, la consigna «Son 30 mil» no ayuda a comprender cómo funciona el sistema capitalista, no ayuda a ver la necesidad de derribarlo y no ayuda a propagandizar su reemplazo por el socialismo.

NOTAS:

1 Agustín Laje, «24 de marzo: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa», publicado por Casa Rosada el 24 de marzo de 2025.

2 El decreto 4/2010, firmado por Cristina Fernández, ordenó desclasificar documentación sobre el accionar de las Fuerzas Armadas en la dictadura. En 2021, Alberto Fernández promovió la desclasificación de los archivos de la SIDE mediante la Resolución 467/2021 de la AFI.

3 Hablamos del caso en: «La ESMA y el negacionismo peronista (Entrevistamos a Carlos Loza)», el 28 de septiembre de 2023; «24 de marzo, de memoria y de lucha (Contra el negacionismo peronista)», el 21 de marzo de 2024; «¡Abran los archivos! (Entrevista con Carlos Loza)», el 27 de abril de 2024; y «Nos parece una infamia», el 15 de abril de este año.

4 Gabriel Sued, «Hubo 600 desapariciones antes del 76», nota publicada en La Nación el 13 de enero de 2007.

5 Inés Izaguirre (Dir.), Lucha de clases, guerra civil y genocidio en la Argentina 1973-1983 (Antecedentes. Desarrollo. Complicidades), Buenos Aires, Eudeba, 2009, pp. 100-1.

6 Véase «La tía de López: Myriam Bregman y el misterio de las desapariciones en democracia sin responsables políticos cuando gobierna el peronismo». También la reseña del libro Zurda, de Myriam Bregman, donde mostramos que las páginas dedicadas al caso Julio López carecen de denuncias a funcionarios peronistas pero, en cambio, nombran a Milei:   «La estrategia del ocaso».

7 Emilio Crenzel, «¿Cuántos son los desaparecidos y cuantas las víctimas de la desaparición forzada en la Argentina? Debates político-memoriales e investigación académica», artículo publicado en Latin American Research Review, Volume 59, Issue 4, Deciembre 2024, pp. 948-64.

8 Hugo Alconada Mon, «El Ejército admitió 22.000 crímenes», nota publicada en La Nación el 24 de marzo de 2006.

9 Ramón Torres Molina (Presidente del Archivo Nacional de la Memoria), «25 años del Informe de la Conadep», nota publicada en Página/12 el 15 de septiembre de 2009.

10 Historia del RUVTE.

11 Ludmila Da Silva Catela, «Son 30.000», artículo publicado en Museo de Antropología el 22 de marzo de 2024.

12 El 26 de diciembre de 2006, el juez federal Norberto Oyarbide firmó una resolución en la Causa N° 1075/2006 donde declaró que los crímenes cometidos por la Triple A eran delitos de lesa humanidad. El mismo juez pidió la extradición de Isabel Perón y el gobierno español rechazó el pedido. Fue en esas semanas que la burocracia peronista pegó afiches con la amenaza NO JODAN CON PERÓN:

13 La Masacre de Ezeiza, el Documento Reservado, la Triple A, la Masacre de Pacheco, el Operativo Independencia, el Plan Cóndor y otras medidas políticas ejecutadas por el peronismo entre 1973 y 1976 fueron detalladas en la nota «¡Chau, efeméride!».

14 Véase nuestra reseña del libro de Myriam Bregman Zurda: «La estrategia del ocaso». O el modo en que Diego Sztulwark lee la historia argentina reciente en «El progresismo desastrado: idealismo progresista y materialismo liberal».

15 Véase «Romper un lanza por los militantes y la organización».

16 Contamos esto en «Rey Lear: el drama del trotskismo y la esperada herencia peronista» Y en También «CFK condenada: Sus tropas menguantes soñando con un 17 de octubre y el trotskismo con participar en él».

17 Leonardo Perna, «El gobierno liberticida y la falsa baja de la pobreza», en Prensa Obrera el 27 de julio de 2025. Gabriel Brizuela habla de «gobierno liberticida» en «Los contratos en Parques Nacionales pasan a ser mensuales», en La Izquierda Diario el 8 de julio de 2025. «Esto es un gobierno liberticida», dice el Chipi Castillo en este clip. Política Obrera, extendiendo los límites de la exageración, tituló: «Huelga general por el retiro del proyecto laboral fascista» en su declaración del 12 de diciembre de 2025.

18 Santiago Dapelo, «Marcela Brizuela de Ledo: “Milani no es menos que Videla”», nota publicada en La Nación el 20 de abril de 2014.

19 «La Corte revocó la absolución de César Milani por la desaparición del soldado Agapito Ledo», nota publicada en El Diario Ar, el 29 de septiembre de 2026.

20 Rosa D´Alesio, «Crimen de lesa humanidad. La Corte anuló la absolución de Milani por la desaparición de Alberto Ledo: “Nuestra lucha tiene sentido”», nota publicada en La Izquierda Diario el 29 de septiembre de 2026.

21 Redacción de Prensa Obrera, «Cae la absolución de Milani, sigue la lucha por justicia para Alberto Ledo y cárcel a los genocidas», publicada el 30 de septiembre de 2026.

22 Escribimos varias notas al respecto, por ejemplo: «Fascismo: un tema pop de la izquierda».

23 Sobre la incongruencia entre esas caracterizaciones y el normal funcionamiento de las instituciones burguesas, véase «Tarea necesaria: un balance socialista de las elecciones legislativas».

24 Véase «Hay una represión cruel y otra sin querer queriendo: la doble vara progresista que asquea a los trabajadores».

25 Nos referimos a «La importancia de la política (Adenda a un artículo de Caracoche)».

 

https://www.vidaysocialismo.com.ar/negacionismo-una-etiqueta-sin-colaboracion-del-razonamiento/#sdfootnote13anc