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Programa EL Cernidor

Programa El Cernidor 2.11.2026

Lunes y Jueves 19.30 hs. https://www.youtube.com/@elpulsometrotv

Horacio Lampariello, Héctor Amodio Pérez y Álvaro Alfonso

Amodio continua con el estudio del libro de Lessa A Cara de Perro Y muchos temas más.

https://www.youtube.com/live/Ywz_aUzIb-c?si=hAVdovKSSSRTeyo9

 

Cernidor 329, correspondiente al día 2 de noviembre de 2026

Comentando el libro A Cara de Perro de Alfonso Lessa. Quinta parte

Palabras de Amodio:En la página 72, Mansilla dice que la acción de la financiera Monty fue muy importante. Yo estaba en la Dirección, pero no participé. Eso lo hizo la Columna 10. Estaban Mujica, Rosencof y Amílcar Fernández.

¿Lucía Topolansky trabajaba allí y tenía toda la información?, pregunta Lessa, como si no lo supiera. Sí. Todos los papeles. Documentos.

La Monty la hicimos los de la columna 15. Durante años se ha dicho y repetido, hay testigos, todavía. La misma Lucía Topolansky y Heraclio Rodríguez Recalde, que participó en el operativo. También su esposa, Edith Moraes, que no participó directamente, pero fue testigo. Todavía recuerdo las discusiones acerca del lugar en que debíamos estacionar el auto en la calle que antiguamente se llamaba Médanos ¿Y si nos vamos caminando? Pregunté.

A Lucía la llevé yo en un ómnibus que tomamos en 18 de Julio, pasando El Gaucho. La llevé al local de Felipe Sanguinetti casi Asilo. La dejé en manos de Candán y nunca más nos vimos. Presumo que Candán la llevó al Segurola, un local en la calle Maipú, donde fue intervenido Pucurull, herido en Pando, cuando se le extrajo el bazo.

Por otro lado, Lucía estuvo siempre en la columna 15. Dice Lessa en la página 79 que Lucas Mansilla estuvo en la organización y gestación de varias operaciones fundamentales. Una de ellas, como se mencionó antes, fue nada menos que la primera fuga, la más grande, del Penal de Punta Carretas. El Abuso le llamaron los tupamaros y se concretó cuando faltaban poco más de dos meses para las cruciales elecciones de 1971. Paradójicamente, como se relató antes, cuando la fuga estaba por realizarse llegó su abogado, Hugo Batalla, para comunicarle que se le había dado la libertad. En el libro de Lessa se repiten situaciones se cambian palabras, me parece que con la intención de hacer el libro más vendible

“El plan original -comenta Mansilla- preveía realizar un túnel hasta el celdario que se construiría desde afuera del penal, hacia adentro”. Pero encontraron una zona rocosa impenetrable que incluso los hizo desviar del trazado planificado., acota Lessa, mal asesorado por alguno de los que le ayudaron en esta nueva falsificación de la historia. Sí, prosigue Mansilla, en la organización de la fuga, cuando nace, la idea inicial era que se hiciera un túnel desde el exterior. Pero ese plan fracasó porque el túnel se desvió”. Según Lessa, por unas piedras y según Mansilla porque le erraron en la dirección. ¿Cómo sabe Mansilla que la dirección era equivocada? ¿Salieron en algún otro lado que no era el hospital?

 Efectivamente, la idea inicial era un túnel desde el exterior, es verdad. Lo llamamos El Mangangá, y consistía en hacer un túnel desde el caño que baja por la calle Joaquín Núñez, al que se llegaba desde el colector en la Rambla, un túnel que terminaba en el hospital. El plan fracasó, pero no porque encontraron una zona rocosa o se desviaron, sino por una inundación, que dejó en la Rambla ropas y herramientas. A raíz del descubrimiento, se nos prohibió el acceso al patio grande, donde estaba el hospital y cancha futbol y se nos confinó en el llamado corredor 23. La zona aledaña al penal se declaró zona militar. Fue en enero de 1971, poco después del secuestro del embajador inglés. Nada de lo que dice Mansilla es verdad. La zona rocosa existió, es verdad, y apareció poco después de superar el muro de la calla García Cortinas, cuando se cavaba El Abuso.

Dice Lessa que Los tupamaros decidieron buscar ayuda con uno de los suyos, cuando tenía que ir a declarar a un juzgado.

Entonces, se logra hacer salir a (Juan) Almiratti, que va al juzgado y se escapa por una ventana. Y Mansilla dice que Almiratti era ingeniero, con amplia experiencia. Había sido propietario de una empresa de construcción y su opinión resultaría fundamental. Almiratti va a ver el túnel y manda decir a la cárcel que está todo mal, que eso así no puede ser. Entonces, él Bebe dice: “Vamos a hacer una fuga de adentro para afuera”. Y yo le digo que la persona que puede ayudarnos es fulano de tal. Tiene este plan. Entonces, yo le cuento el plan de Arión (Salazar) al Bebe.

¿Era un preso común? pregunta Lessa. Preso común, sí. Y entonces -prosigue- hubo una reunión de unos veinte compañeros de dirección que habían sido responsables y había una cierta oposición, porque fugarse con un preso común y además medio loco... Entonces, Sendic argumentó que justamente eso era lo que nos daba seguridad, porque ¿quién iba a sospechar de un loco? Y así nos fuimos.

Todo esto no es verdad

¿Que hubo oposición al plan de fuga? Claro, de varios, entre ellos Manera, que decía que el túnel se derrumbaría, y el Ñato Huidobro, que era inviable… curiosamente, los programas que se hicieron sobre la fuga, incluido uno de Lessa, siempre entrevistaron a quienes nada tuvieron que ver con la fuga, como Rosencof, Marcelo Estafanell, Huidobro y Mujica. 

Ahora bien ¿es verdad lo que dice Mansilla? No digo yo. En el archivo Cámpora, existe un archivo de fecha 9/1/2011, firmado por Jorge “Cabeza” LLAMBÍAS, titulado Muchos años después, “El Abuso”. Ya lo hemos dado a conocer, pero es hora de recordarlo. Dice así:

Una noche cualquiera, totalmente de casualidad, nos encontramos en Crysol, en la cantina, Juancito Almiratti, el Negro Delgado, el Gordo Peralta, el Cura Bidegain y quien escribe. Andábamos hablando de bueyes perdidos, en cosa de anécdotas, cuando de repente Juancito nos mira a todos y nos pregunta: ¿Ustedes saben quién y porqué se le puso el nombre de "Abuso" a la fuga?  Todos creíamos saber, pero no, acá va el cuento. Juancito nos preguntó, uno por uno, con esa voz que habla con la sh: ¿Shabés cuál es la etimología del Abusho?  El Abuso, para los desprevenidos, fue el nombre dado a la operación de la fuga de 111 tupamaros del Penal de Punta Carretas. 

Luego de la sorpresa comenzamos a decir porqué pensábamos que se le había puesto ese nombre y todos íbamos por la misma senda... Nos miró, o mejor dicho, hizo que nos miraba porque Juancito ha perdido casi totalmente la vista, y en un tono de “yo sé la posta” comenzó a contar la historia que ninguno conocía. 


 Dice Juancito Almiratti “Ustedes se acuerdan que en Punta Carretas yo trillaba mucho con los gambuzas. En uno de esos trilles conocí a La Peluda que venía de pasar por Miguelete. Con la confianza del tiempo La Peluda me contó que en Miguelete habían intentado escaparse por un túnel que bajaba desde una celda, se ponía horizontal y luego subía hasta un lugar en el que, rompiendo la calle, podían lograr la libertad. Ese plan también había unido a varias celdas entre sí para que pudieran llegar al túnel. La guardia había sido comprada con el cuento de que los agujeros en las celdas eran para el tráfico de “guachos” que era algo sabido y “permitido”. Fue la idea detonante de lo que más tarde se constituiría en El Abuso. 

Ya en ese momento estábamos trabajando en lo que sería el Mangangá, la fuga desde el hospital penitenciario hacia las cloacas. Atención a lo que dice Juancito: Ya estábamos trabajando en el Mangangá, con Juancito preso en Punta Carretas. Retomó Juan: “ahí fue que le planteé al Bebe la idea que estaba madurando de irnos por un túnel en una fuga masiva. Él Bebe me miró y dijo: ¿te parece?, y tras pensar un momento agregó: ¡andá a hablar con Amodio! Y eso fue todo. 


 Juancito dijo, Amodio era realmente operativo y me escuchó. Empezó entre nosotros un peloteo acerca de qué era necesario hacer para lograr la fuga, y en la medida que iba tomando forma me di cuenta que era posible y comencé a repetir: ¡pobre Pachequito, qué abuso!, como una colita de esas que se le pegan a uno. 


Debíamos solucionar muchas cosas, como ser acomodar a los compañeros que se iban a fugar en una sola ala de la tercera que era la que iba a comunicarse pared a pared. Calcular los metros que había que bajar para pasar los cimientos de los muros. Calcular el largo del túnel para salir en la casa que los compañeros iban a copar el día de la fuga.
Ver la forma de orientar el túnel para no errarle. Cómo hacer llegar aire fresco mientras se estaba trabajando. Qué hacer con la tierra que se sacaba que multiplicaba su volumen una vez extraída… 

Demás detalles no vienen al caso ya que no hacen a la historia que contamos. El Negro Amodio era el que tenía los contactos con el exterior y comenzó a trabajar concretamente en el plan. En una que estamos juntos me da una cosa a leer y veo que dice: “El Abuso”, y pregunto: ¿Qué es esto? y el Negro me responde: Vos no te pasabas diciendo ¡pobre Pachequito, qué abuso! es eso, el plan de fuga. Se llama “EL ABUSO”. Por lo que a través de mis dichos repetidos tomó ese nombre, y el que lo eligió fue: Amodio!”

Un detalle que demuestra lo errado que están Mansilla y los autores del libro, es que Almiratti se fugó del Juzgado en mayo de 1971, cuando ya estábamos recluidos en el corredor 23, con el Mangangá, que ya había sido descubierto por la policía y con El Abuso a medio planificar. Juancito se enteró que iría a declarar a la vuelta del recreo de la mañana, cuando ya se distribuía la comida. Se acercó a mi celda y me dijo: voy al juzgado. Si me das permiso, me fugo. Voy a ser más útil afuera. Le pregunté si tenía adónde ir y me dijo que sí. Nunca más nos vimos. Pudo haber ido a la celda de Sendic, o a la de Mansilla, que estaba junto con Zabalza, pero se dirigió a mí, por razones organizativas y quizás, afectivas.

Luego de negar que la fuga se haya concretado por la liberación de Jackson, que como hemos dicho fue acordada por Rosencof con el embajador inglés en Santiago de Chile, Mansilla nos explica, a medias, el tema de las requisas, acordadas con el funcionario encargado de las mismas, Miguel D’Albena, conocido como el Tacoma.

Lessa pregunta si es cierto que el MLN manejaba el Penal. Mansilla dice que sí, y que eso fue posible porque Sendic hizo una política particular. Cuando Sendic llegó a la cárcel, estaban los tupas con su almacén, con yerba, comida, y demás, y los presos comunes por el otro lado. Cuando yo llegué a la cárcel, pocos días después de que él cayera (en 1970) me dice: “Vamos a hacer una cosa, vamos a poner yerba para todos, o yerba para nadie”. Entonces, saca una consigna escrita en un papel de estraza: “Yerba para todos, o yerba para nadie”. Bueno, tuvo una aprobación general eso. Se pasó a compartir la yerba, pero además se pasó a compartir toda la comida con los comunes, lo cual nos facilitó mucho el trabajo político.

Mansilla y Sendic llegaron juntos a Punta Carretas a principios de octubre, junto con el resto de los detenidos a partir de la caída de Almería, el 7 de agosto de 1970. Yo había caído el 30 de junio y llegué al Penal en los primeros días de julio. Ya se intercambiaban elementos con los presos comunes, entre esos elementos, comida, yerba, tabaco, azúcar, y los comunes, sobre todo los que ocupaban el trabajo interno, las llamadas comisiones, traían leche, harina, carne, sal, y toda cosa que entrada por un preso MLN podía llamar la atención, como ser el yeso para tapar las juntas de los boquetes. ¿Ustedes pueden creer que compartíamos e intercambiamos cosas como la comida de 200 tupas presos con más de 1000 de población carcelaria imposible? Con algunos si con los que interesaban con otros no

Sobre el acuerdo con D’Albena, dice que fue posible porque el MLN le movió el expediente de la hipoteca( Mansilla era funcionario del Banco Hipotecario) No dice nada del dinero que el MLN le entregaba en mano, fuera del Penal, por intermedio de una compañera, La Cuca, esposa de uno de los tupamaros presos, Pablo Blanco Massara.

Prosigue Mansilla: y después organizamos que las requisas que iban para hoy iban para tal y tal y tal y cual señor. Todas esas celdas estaban acondicionadas como si nada pasara. Entonces, todo salió bien. Hicimos Buen trabajo. Pues no no es cierto: donde estaba la tierra, debajo de las camas, no entraban los guardias. No se hicieron requisas nunca. ¿Cómo se podían acondicionar las celdas con la tierra embolsada debajo de las camas? Era imposible. En las celdas donde estaba la tierra, no se hacían requisas, ese era el acuerdo hecho con D’Albena, nosotros decíamos cual se podían entrar

Mansilla era el tenedor del dinero dentro de la cárcel, que entraba por varios medios, sobre todo por los abogados. Con ese dinero se solucionaban los problemas que los funcionarios nos planteaban: material escolar, zapatos, ropa, faltante para el pago del alquiler, etc.

A otros se les conseguía atención médica, especialmente para sus hijos. Que Sendic participó, es verdad, como lo hicimos otros, en mayor o menor medida. Pero no fue ni el iniciador ni el principal, sobre todo a partir del momento que nos confinaron en el corredor 23, y con eso nos aislaron de los presos comunes.

 Ahí fue fundamental el trabajo de los tupamaros médicos y el de los dentistas, y en menor medida del Pocho Arbelo, el mismo Manera, que trabajaban en la herrería, en la carpintería, o arreglaban la instalación eléctrica, alguna vez en la casa anexa al Penal que tenía el Director, el Cnel. Cirilo.

En el próximo programa entraremos a comentar cómo Mansilla se adhiere a la historia oficial y le adjudica al Ejecutivo que sacó al MLN del caos que produjo la caída de Almería, la responsabilidad del llamado accionismo, producto del Plan Cacao.

 La próxima es la parte más sabrosa del libro donde seguiré demostrando la mentira del libro