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FE DE ERRATAS

 

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ACTO POR SOLDADOS ASESINADOSUn puente para avanzar 

de Montevideo Portal 18/5/12

Cientos de  criminales a sueldo recordaron este viernes a los milicos, ajusticiados, que hacían el escudo del jefe de la mafia en 1972 en Avenida Italia y Abacú.

El comandante en Jefe del Ejército mafioso actualizado y ampliado, Pedro Aguerre, dijo, tras el absurdo, que busca "tender puentes" entre los uruguayos, que aun buscan a sus familiares desaparecidos en los cuarteles uruguayos y señaló que, desde su asunción, "no se ha avanzado,  mucho" en el tema de Derechos Humanos.

Este viernes se realizó un acto en conmemoración del 40º aniversario de la muerte de cuatro soldados ajusticiados por un comando de los tupamaros en 1972, en Avenida Italia y Abacú.

A la recordación asistieron unos 3.000 sinvergüenzas según dijo el comandante en Jefe del Ejército a los medios presentes, una vez concluida la ceremonia que más parecía un acto de ciencia ficción, por la concurrencia de culpables y cómplices, que esperan su turno con la justicia que no figura en el horizonte de el hato de traidores en el actual desgobierno  
En declaraciones recogidas por los alcahuetes de Telemundo, Aguerre dijo que, en el acto, "se dio cumplimiento exacto a que era voluntario, estamos todos los criminales de civil. 

Estoy acá para tratar de complicar, y no para tender puentes", afirmó, y celebró el alto número de cómplices asistentes: "me parece que es un sentimiento de impunidad el que nos guía", dijo.
Al mismo tiempo, contestó sobre las versiones de una eventual "marcha atrás" que habría ordenado el castrado presidente Mujica sobre la convocatoria al acto, después de que el Ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro; entregador de combatientes en 1972, hubiera dicho que la concurrencia era obligatoria para todos los efectivos. Aguerre explicó que "es el comandante", y que "el único que habla es el comandante, y el comandante tiene que obedecer a su mando, y no a un traidor y si no se tiene que ir. La orden (que dio el presidente) no admite que la revisemos", apuntó, aunque de todas maneras nunca obedecimos al poder civil".
También fue consultado sobre su anuncio al momento de asumir la comandancia, sobre la no admisión de asesinos ni pactos de silencio en la fuerza. Aguerre expresó que "todo fue una broma, le gente sabe que somos una manga de criminales y ese sentimiento nunca se va a borrar, porque nuestra guerra fue contra el pueblo".

No quiso adentrarse en el tema y agregó "eso lo converso con el ministro de Defensa, que es el vocero político que tenemos. Hablen con él, pero no se ha avanzado  mucho", y reiteró que "siempre" puso trabas para "llegar a una conciliación".

"Somos orientales todos, aunque a veces hay que ser duro con el pueblo un país pequeño que no tiene que tener amigos (...)

Es un término muy fuerte y si no queremos salir adelante, y yo no quiero salir adelante, tenemos que hablar de enemigos y Jamás de orientales  para que no podamos vivir en paz y que nuestros hijos tengan un país “más arriba y de nosotros”.
 


"El General Artigas NO ES VERDUGO"

Como es sabido hay varias versiones sobre el suceso de los cuatro soldados.

 Hasta Mujica (no en su condición de Presidente sino como "ex") ha dado su versión e interpretación. Así como lo han hecho muchas prominentes figuras "ex" en relatos, entrevistas, libros, etc.

Se han divulgado versiones acerca de una "puesta en escena" organizada por el Coronel Trabal posteriormente asesinado por los militares en París.

La mafia siempre ha hablado de la "guerra", resulta pues bastante llamativo el que soldados caídos sean considerados casi como civiles.

A propósito de civiles son muchísimos más que cuatro los civiles asesinados por la espalda, en la tortura, en las prisiones, o DESAPARECIDOS, a consecuencia de la "guerra" que da como resultado el que homenajeen a los cuatro soldados.

Viendo las tomas gráficas sobre el acto militar cabe preguntarse cuántos de los allí presentes saben LO QUE LES SUCEDIÓ A LOS DESAPARECIDOS, cuántos "retirados" han estado directamente involucrados en las desapariciones, asesinatos con tiros en la cabeza cuando el prisionero estaba atado con alambre (Maestro Julio Castro por ejemplo), cuántos de los que hicieron presencia saben quienes han asesinado prisioneros, o a dónde están los restos de los desaparecidos, o quienes saben sobre esto.

Cuántos de entre el público han torturado, o robado bebés o violado prisioneros. Cuántos de los allí presentes son criminales de lesa humanidad no juzgados porque los más de esos cuantos que han escuchado arengas patrióticas prosiguen con la práctica de la "omertá" mafiosa ocultando información a las instituciones que proclaman defender y respetar.

O dicho de otra manera: cuántos de los allí presentes son culpables de crímenes no juzgados que se mantienen en silencio en base al "espíritu de cuerpo" al que se hace mención, burlando a la justicia, al estado de derecho, a la democracia, a las instituciones republicanas y burlando a la mínima decencia.

Ya qué si tan orgullosos están de su "guerra" no habría razón alguna para que no anduvieran dando conferencias sobre las virtudes de la tortura, los beneficios de los asesinatos por la espalda, el honor de las violaciones, los valores morales de las desapariciones, etc.

Resulta confuso el que por un lado reivindiquen el "patriotismo" de su guerra contra el pueblo todo, al mismo tiempo que oculten y ni hablen de como la llevaron adelante y de la manera en que pudieron tener éxito.

No es una especulación sin base alguna el pensar que un sector importante del público, los más "retirados" pero también los en "funciones", hayan estado involucrados directamente en los crímenes de lesa humanidad aún no clarificados (qué son los más) o que sepan quienes los han ejecutado, dado que si consideramos la dimensión de los citados crímenes, que abarcan millares de torturados, ya con solo eso, en tan corto plazo de tiempo, significa que la "tarea" fue llevada adelante por miles también, directamente, como ayudantes, cómplices o testigos.

Muy pocos de esos tantos miles que llevaron adelante tales crímenes, han sido juzgados o están detenidos, lo que significa que LA GRAN MAYORÍA están libres.

Y como una buena parte de esos que están libres se concentró en el acto, fácil es deducir que entre ellos había muchos culpables

.De crímenes de lesa humanidad por ejecución directa, por haberlos ordenado o por ser cómplices y testigos.

 Por lo demás si lo que se dio fue una "guerra" son aún más culpables ya que se trataría de GRAVÍSIMOS CRÍMENES DE GUERRA sancionados como tales por todas las convenciones vigentes desde mucho antes de que emprendieran esa cruzada asesina.

Como sea, lesa humanidad o crímenes de guerra, en todos los casos es un agravante el carácter masivo, lo "industrial" de los crímenes. Hecho este que fue tomado en cuenta en los juicios y condenas a los criminales nazis al término de la Segunda Guerra Mundial.

El Comandante en Jefe a quién reivindica Lucía Topolansky ha dicho que la historia del Ejército es una sola desde su fundación hasta hoy. No ha dicho con excepción hecha del período de los crímenes de lesa humanidad aún no clarificados.

Sin entrar a un detallado análisis histórico sobre el origen y el pasado de ese ejército podemos decir sí que el General Artigas en su campamento del éxodo le devolvió prisioneros a Buenos Aires que éstos habían enviado para que Artigas los ejecutara con el mensaje:

EL GENERAL ARTIGAS NO ES VERDUGO.

Faltó esa referencia en el acto de homenaje.

 

Colectivo del Blog Noticias Uruguayas

 

 


MANDO MILITAR SE APROPIA DEL 40 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LOS 4 SOLDADOS



El mitin oficial



La conmemoración del 18 de mayo de 1972 será hoy para el Ejército, por primera vez en la historia, más importante que su fundacional 1811. Una “orden de operaciones” del comandante de la División de Ejército I, obligó al gobierno a ponerse a la cabeza de un mitin militar que tendrá como único orador al comandante Pedro Aguerre. Una contraorden para que oficiales y subalternos asistan de civil, implicará que todo oficial uniformado caiga en desacato.

ROGER RODRÍGUEZ en Caras&Caretas 18/5/12


El comandante en jefe del Ejército, general Pedro Aguerre, con el respaldo del gobierno, realizó un “anticipo ofensivo” y se puso a la cabeza de un mitin militar en conmemoración, hoy, de los 40 años del incidente en el que cuatro soldados murieron en manos del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), para evitar una maniobra interna en el Ejército donde grupos y logias decidieron jerarquizar el aniversario aunque se llegara, casi, al desacato…
La convocatoria oficial al acto, que anualmente encabezan los clubes Circulo Militar y Centro Militar ante un monolito dedicado a los cuatro soldados en Avenida Italia y Abacú, se decidió en la propia Torre Ejecutiva luego que trascendiera un comunicado público de la organización de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, donde denunciaban que el jefe de la División 1 del Ejército, general Sergio D’Oliveira había convocado a sus tropa y oficiales.
Paradójicamente, fueron los familiares de las víctimas de la dictadura quienes revelaron que D’Oliveira había suscrito la “Orden de Operaciones 04/12” por la que se ordenaba a la “totalidad del personal superior y subalterno disponible” a la “misión” de participar en el acto recordatorio del 18 de mayo de 1972 y señalaron su preocupación porque la orden fue autorizada por el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro.
“Constituye una injerencia indebida e inadmisible de las Fuerzas Armadas en la vida política de nuestro país.

Estamos viviendo una escalada en la cual se convoca a las Fuerzas Armadas a asumir funciones que no le son propias en un régimen democrático. Circunstancia que conlleva a magnificar tanto la necesidad de su actuar como su imagen, sin un proceso de rectificación y depuración institucional. Exhortamos a tomar cabal conocimiento de la situación y generar una fuerte corriente de opinión que permita revertirla”, expresaron en el comunicado.



“Anticipo ofensivo”


D’Oliveira, quien ascendió al generalato en el gobierno de Tabaré Vázquez y asumió la principal División del Ejército el pasado 31 de enero, cuando sustituyó al general Daniel Castellá quien pasó a desempeñarse como Jefe del Estado Mayor de la Defensa, incluyó en su “orden” a la Brigada de Infantería N° 1, la Brigada de caballería N° 3, el Batallón de Ingenieros de Combate N° 1, el Grupo de Artillería N° 1 y el Cuartel General de la División de Ejército I.
En la “idea de maniobra” de D’Oliveira se preveía que el personal superior y los suboficiales concurrieran uniformados, pero esa resolución fue modificada por la Presidencia de la República, cuando se ordenó al comandante Pedro Aguirre “apropiarse” del acto y transformarse en el único orador de un aniversario en el que, por primera vez en la historia, el Ejército no recordará su origen en la Batalla de las Piedras de 1811, sino un episodio de la “lucha antisubversiva”.
El discurso de Aguirre –que será breve- comenzará evocando al General José Artigas y su legado, se lamentará la muerte de los cuatro soldados y todas las muertes ocurridas en los enfrentamientos de los años sesenta y setenta (no se reivindicaría la lucha contra la subversión durante la dictadura) y se subrayará que las fuerzas armadas están subordinadas al poder político y se encuentran al servicio de la nación.
La “oficialización” del mitin militar constituiría una concesión del mando militar a una de las más poderosas logias de la interna militar, conocida como la “Dinastía”, a la que pertenecieron los ex comandantes en jefe Raúl Mermot, Carlos Daners y Santiago Pomoli, y a la que actualmente pertenecerían los generales Sergio D’Oliveira (División Ejército I), Willie Purtscher (División Ejército II), Juan Villagrán (División Ejército III), Juan Saavedra (Escuela Militar) y José Burone (Calen).



Escribir la historia


La conmemoración del episodio en que fueron muertos los soldados Saúl Correa, Osiris Núñez, Gaudencio Núñez y Ramos Jesús Ferreira, aparece también como un juego de “equilibrios” hacia una interna donde hubo grupos que no compartieron los actos del centenario del Ejército, celebrados hace un año por iniciativa del ex comandante Jorge Rosales (también de la “Dinastía”) y se constituye, a la vez, en una manifestación hacia un sistema político que ya parece estar disputándose la “simpatía” y, sobretodo, el voto militar.
La verdad sobre lo ocurrido aquel 18 de mayo de 1972 es uno de los puntos de discrepancia entre la historia oficial redactada por las Fuerzas Armadas y el revisionismo histórico impulsado tras la reinstitucionalización democrática.

Los militares denunciaron el caso como la matanza de cuatro soldados indefensos que tomaban mate dentro de un jeep y los tupamaros replican que fueron muertos en combate y con sus cuerpos se armó una escena propagandística para mostrarla ante la opinión pública.
Los cuatro soldados se encontraban dentro de un vehículo militar en la puerta del domicilio del entonces comandante en jefe del Ejército, general Florencio Gravina, que fue definido como uno de los objetivos de una serie de operaciones guerrilleras que en esa jornada había planificado el MLN-T, lanzado en el marco de su ofensiva luego de los episodios del 14 de abril de aquel año y de la declaración del estado de guerra interno y la aprobación de la ley de seguridad por parte del Parlamento.
La forma cómo quedará escrito el incidente ante la historia promete ser tan conflictivo como el caso del homicidio del coronel Ramón Trabal.

Los militares siguen adhiriendo a la historia oficial de un “Comando Raúl Sendic” y la revisión histórica sospecha de un ajuste de cuentas interno. Casualmente, el actual comandante del Ejército, Pedro Aguirre, era yerno del militar asesinado en Paris en diciembre de 1974

Dientes de tenientes
Para la logia “Tenientes de Artigas” –a la que pertenecen los actuales generales Carlos Loitey (Jefe del Estado Mayor del Ejército), Guido Manini Ríos (Sanidad de las Fuerzas Armadas) y Domingo Montaldo (Agregado militar en Washington)-, lo ocurrido aquel día de 1972 fue el golpe psicológico que modificó la actitud del personal subalterno de las Fuerzas Armadas, alineándolo con la oficialidad, terminando -según han escrito en publicaciones de la logia- con los tiempos del “Ejército civilista” fruto de la “Pax Batllista” de 1904, y permitiendo el resurgimiento del “viejo soldado oriental”.
La reivindicación histórica que los “Tenientes de Artigas” hacen de aquel 18 de mayo, se ha visto reflejada en varios incidentes entre el mando político y la oficialidad militar, en particular el caso del agregado militar en Estados Unidos, coronel Pedro Picabea, quien en setiembre de 2005 desobedeció una orden de retirar de su escritorio en Washington la foto de los soldados del jeep por parte del propio presidente Tabaré Vázquez.
El actual mandatario, José Mujica, entonces Ministro de Ganadería, también fue protagonista de un conflicto con el Centro Militar que a través de su publicación “El Soldado” lo acusó de una campaña de descrédito a las fuerzas armadas al aseverar que el los cuatro soldados habían sido colocados dentro del jeep y que hubo un quinto soldado que disparó primero desde la azotea del domicilio de Gravina, ya que en esos días de 1972, Mujica estaba prófugo tras escapar de Punta Carretas y no participó del operativo.
Curiosamente son ahora dos tupamaros, el presidente Mujica y el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, quienes decidieron autorizar el mitin militar a través del cual, por primera vez desde la dictadura, las fuerzas armadas podrán hacer una exhibición corporativa de su “fuerza”, bajo una orden de sus mandos a pesar de que desde la casa de gobierno se adujo que la invitación al personal militar, superior y subalterno, es “voluntaria y de civil”.

NOTA DEL AUTOR:

La concentración alcanzó finalmente a 3000 personas. Solo un par fueron uniformados. El discurso del comandante Aguerre fue tan breve como se preveía. Estuvieron los "viejitos" que aún siguen libres. Entre ellos Iván Paulos. Habrá que estar atentos, ahora, a la interna militar. La "orden de operaciones" de D'Oliveira no fue un error. Las logias y agrupaciones se están moviendo