Al grito de “¡la tierra no se vende, la tierra se defiende!” marchamos hoy por la tarde 5/6, en Montevideo contra la megaminera Aratirí ; nuevamente, rompiendo con el silencio en torno al tema y volviendo a ponerlo en la calle una vez más
Proclama leída al final de la marcha, en las puertas de la Dinama:
Porque se encuentra en peligro,
Porque hay una sola pero no está sola,
Porque es de todos y es de nadie,
Porque si no la defendemos la destruyen,
Porque si hacemos silencio somos cómplices,
hemos decidido defenderla rompiendo el silencio.
Somos parte de una misma lucha, una misma resistencia que se yergue en todo el mundo.
Hermanos nuestros son los que en cualquier lugar están siendo presos, perseguidos y asesinados
También desplazados como se da hoy en Bella Unión con Ney Thedy, expulsado ya hace más de un año de la tierra que trabajaba y habitaba. Como dicen los compañeros de UTAA: la tierra es para quien la trabaja y vive en ella.
Nos cercan las forestales, nos explotan los patrones, nos contaminan con los transgénicos y sus fumigaciones, nos envenenan el agua, nos contaminan el aire y nos quieren convencer de consumir cosas que no necesitamos.
Pero van a caer.
Repetimos, la tierra no se está muriendo, la están matando. Los responsables tienen nombre y sabemos a qué intereses responden.
Queremos un mundo sano, libre y sin relaciones mediatizadas, lo estamos construyendo y no pedimos permiso. Dando a la tierra parte de lo que nos entrega, atacando a lo que nos ataca.
El capital nos invade con sus megaproyectos, nosotros le oponemos a eso un mundo heterogéneo que defiende la vida en libertad.
Somos firmes, Aratirí y cualquier otro megaproyecto megaminero es contaminación, destrucción y muerte.
¡La tierra no se vende, la tierra se defiende!
Acción sin Fronteras
“La sangre joven hierve..."
“La sangre joven hierve en la defensa de la vieja y eterna amiga del pueblo trabajador: la tierra, una tierra que seguirá siendo también joven y fértil, si la defiende y la protege el pueblo trabajador del mundo entero”.
La versión de la cultura del poder burgués pro imperialista sobre cómo funcionan las cosas en un mundo caracterizado por la arbitrariedad de lo puramente irracional y lo mezquinamente lucrativo, ha escondido prolongadamente el rasgo vital y fundamental que explica y posibilita todos los demás aspectos funcionales en cualquier sociedad humana pasada, presente o futura.
Ha ocultado o disfrazado lo esencial:
La relación entre la tierra y todo lo producido en ella.
La cadena de relaciones sociales de dominación fundadas en la apropiación de un bien social no mercantilizable como sin duda lo es la tierra.
La relación indisoluble entre el ser humano y la tierra como su hábitat natural “irrenunciable” y su fuente insustituible de vida.
Nada de lo humano, es ajeno a la tierra.
Nada, sin ella, podría existir.
No hay ni alimentos ni manufacturas necesarias o suntuarias, que no procedan en definitiva de las entrañas del planeta sacrificadamente trabajadas por mujeres y hombres que apenas sobreviven, mientras los chupasangres solamente producen haraganería y miseria generalizada.
Nada ni nadie, ya, puede seguir creyendo en la fantasía de la prosperidad de unos pocos adueñados de ella y la miseria de la inmensa mayoría de la humanidad, despojada de ella violentamente.
Luego de centurias de oscurantismo cultural y ninguneo de lo realmente importante, son hoy las mismas “necesidades” expansivas impuestas por la irracionalidad extrema del sistema de los monopolios imperialistas, las que “ponen las cosas en su sitio”, muy a pesar de la insistencia de los “ideólogos” de cultura de la mentira en querer mantenernos en la plena ignorancia popular.
Es el mismo anacronismo del “súper industrialismo” y el “súper consumismo” con sus catastróficas consecuencias, el que nos abre los ojos y permite percibir a simple vista dónde está el carozo de la fruta y cómo debemos pararnos para detener lo que no es exagerado llamar proceso de destrucción del planeta a manos de una pandilla de energúmenas y energúmenos que se han creído sus “dueños” y “dueños” y “administradores” de la misma vida humana.
Son las incursiones devastadoras por el estilo de BOTNIA , UPM, Montes del Plata, Aratirí y muchas otras que vienen fraguándose en silencio y a espaldas del pueblo, las que vienen a abrirnos los ojos en un Uruguay que se quiere presentar a los monopolios saqueadores como el “paraíso terrenal”, “la tierra prometida”, “el sumun de la seguridad empresarial”, luego de que estas mismas multinacionales han dejado a los territorios de Europa y el norte americano completamente desprovistos de suelo fértil, de materias primas, sin agua y sin posibilidades cercanas de restablecimiento de atributos naturales devastados irresponsablemente durante décadas y décadas de un falso “desarrollismo” industrializante, que es, en realidad, un auténtico “desarrollismo” de miserables grupúsculos de holgazanes que ni idea tienen de qué significa trabajar sobre la tierra de sol a sol y desde la niñez hasta la muerte, para el bienestar repugnante de otros.
Anoche, martes 5 de junio de 2012, por un par de horas, una nueva y bullanguera marcha callejera repleta de juventud y de ideas claras claramente expresadas en las consignas “La tierra no se vende; la tierra se defiende” y “Tierra para quien la trabaja. Tierra para vivir”, irrumpió en el Centro de Montevideo exigiendo el cese de toda acción política oficial de respaldo a la invasión de capitales multinacionales que signifique más apropiación indebida de nuestro suelo y el uso depredatorio y criminal de él.
Desde la Universidad de la República, por la Avda. 18 de Julio, hasta la “Dirección Nacional del Medio Ambiente” (DINAMA), en la Avda. del Libertador, un número muy importante de esa juventud a la que la industria mediática pretende pintarnos como “demonio” de la inseguridad ciudadana y otras yerbas fascistoides, copó literalmente el asfalto céntrico de Montevideo y puso al corriente de todo el mundo cuál es el principal peligro hoy para la “Banda Oriental” proyectada como nuevo reservorio imperial-colonizador del sistema.
Por supuesto que, a pesar del intenso frío y la prolongada caminata, hubo también veteranas y veteranos firmemente consustanciados con la sentida reivindicación juvenil, y por supuesto que se equivocarán feamente los gobernantes que crean que podrán hacer oídos sordos a esta nueva expresión popular de enérgico y sostenido rechazo a la “aratirización” vendepatria del país.
Anoche, en definitiva, el mensaje no pudo ser más claro:
“La sangre joven hierve en la defensa de la vieja y eterna amiga del pueblo trabajador: la tierra, una tierra que seguirá siendo también joven y fértil, si la defiende y la protege el pueblo trabajador del mundo entero”.
Gabriel –Saracho- Carbajales,
6 de junio de 2012