Uruguay, un país minúsculo de tres millones de habitantes
Dividido en 19 Departamentos
La política dividida en 4 partidos y cada partido dividido en su interna
Un movimiento sindical con una supuesta central única, pero con dirigentes que también tienen diferentes orientaciones políticas
Sindicatos divididos políticamente en su interna
Un campo despoblado
Una red ferroviaria abandonada
Un sistema de transporte público vergonzoso, para el cual el tiempo de la gente no vale nada
Un monopolio crónico de los medios radioeléctricos de comunicación en manos de unas pocas familias
Una tierra fértil inutilizada o usada hasta el agotamiento en cultivos de soja o eucaliptos
Una industria nacional que no supo (o no quiso) desarrollar una tecnología propia en su momento y vivió hasta que se terminaron los subsidios del estado
Un cinturón de pobreza y marginación creciente en torno a la capital
Presos viviendo en condiciones infrahumanas
Niños y adolescentes abandonados en sus propios hogares. En los más pobres y en los más ricos (es todo un símbolo de estos tiempos ver como se “educan” los niños más ricos encerrados en sus dormitorios con sus ordenadores con acceso ilimitado e incontrolado a Internet, TV cable y PlayStation, ahí se está formando la futura clase dirigente (son sus padres los que se quejan de la educación cuando ellos mismos no les están impartiendo ninguna)
Un canal de TV (Saeta) que organiza un evento en el interior y resulta en una masacre calificada como “accidente” por la justicia
En los foros se puede uno distraer discutiendo cuestiones fragmentarias, como si Astori es esto o Mujica es aquello, si el FA es la izquierda o no. Sin embargo la vida continúa y el Uruguay tiene en el debe un enorme fardo de cosas no resueltas que son el lastre que nos lleva hacia el fondo.
La clase política toda ha demostrado en todos los años de lo que es democracia, que vive en otro país, que no le interesan los problemas reales que tenemos. Por ello les sirve dividirnos y enfrentarnos, porque ellos mismos saben que así reinarán porque ellos mismos son incapaces de(o saben que no les conviene) concertar políticas de estado entre ellos y llevarlas adelante.
Simplemente pienso que es muy cruel que estando en una tierra tan privilegiada en ciertos aspectos, estemos tan empantanados, acribillados por la media que incentiva un consumo inútil y desenfrenado de drogas como el alcohol, una juventud que desprecia el trabajo y los oficios, algunos profesionales universitarios que miran con asco y soberbia al pobre olvidando que entre todos pagamos su formación.
Alguien pregunta “¿cuál es la alternativa?”, “¿cuál es el camino?”, el camino y la alternativa empiezan en uno mismo y en su entorno, en respetar al otro y hacerse respetar, en tomarse el trabajo con seriedad y dedicación, en no cansarse nunca de enseñar y aprender de y a los demás, ser críticos más que nada con uno mismo, reconocer los errores propios, saber escuchar al otro.
Y olvidarse de la política, porque la política hace ya mucho que nos ha olvidado.