El gobierno argentino aprobó la nueva norma de riesgos del trabajo
Y bueno.... el gobierno "nacional y popular" finalmente aprobó en el Congreso la nueva ley de Riesgo del Trabajo. Con mayoría en ambas cámaras, no tuvo inconvenientes para hacerlo. Mayoría, digamos de paso, que logró gracias al voto de millones de trabajadores
¿Y cómo les paga el oficialismo?: Pues, CAGÁNDOLOS.
Una vez más, y van...
Hasta antes del menemismo, expresión del Pejotismo en los '90, los trabajadores que se accidentaban en sus tareas debían ser indemnizados directamente por su empleador. Generalmente, y según la gravedad de las heridas, las sumas eran importantes.
Pero claro, llegó el “Turco” y metió las ART, con un nuevo régimen de “tabulaciones” para las heridas que establecía “precios” para cada tipo de accidente... y que rebajaban a sumas indignantes lo que podía percibir el obrero accidentado
La norma era tan injusta, tan a favor de la patronal, que los laburantes, indignados y disconformes con las cifras percibidas, al recurrir a la Justicia, terminaban por lo general cobrando a la patronal una nueva indemnización
A eso se le llamó “doble vía”
La nueva norma -esta vez del Pejotismo de los '2000-, para hablarlo en criollo, termina con esa posibilidad para el trabajador, porque a partir de ella, deberá optar por una cosa o la otra. Cobrar rápido las migajas de la ART, o arriesgarse al juicio para obtener una mayor indemnización... vaya a saber después de cuántos años.
LOS PATRONES, DE FIESTA
Obviamente que un gobierno VERDADERAMENTE popular, haría desaparecer de un plumazo la perversa figura de las ART. Pero como todo lo que hace este gobierno, le pone etiquetas falsas a sus políticas. Así fue que cuando anunció la nueva ley, la presidenta dijo que era “para favorecer a los trabajadores”
Y lo dijo sin sonrojarse ni un poquito
Por supuesto, todo el coro de aduladores y aplaudidores, cortesanos de cuarta que dicen “defender los intereses de los laburantes”, la ovacionó
Es muy posible que el gobierno K pronto presente un nuevo organismo para, después de los más agudos y concienzudos estudios, anunciar que el agua no moja
Y ojito con llevarle la contra, porque aquellos que osen decir lo contrario pasarán a integrar el ejército de gorilas, aunque los verdaderos gorilas estén muy contentos con las políticas del oficialismo y saldrán a avalar el anuncio bien provistos de paraguas e impermeables
Gustavo Robles
Riesgos de trabajo: Crimen social NAC&POP
PRENSA OBRERA (especial para ARGENPRESS.info)25/10/12
El proyecto de ART -el cual tiene media sanción- que se debate a partir del miércoles 24 en Diputados, está calcado de la ley 24.028 dictada en el ’91. Diversos fallos de la Corte Suprema establecieron, luego, que el trabajador podía apelar a la Justicia laboral después de haber recibido la indemnización de la ART si se consideraba perjudicado. El nuevo proyecto violenta estos fallos, porque establece, en términos excluyentes, una u otra vía.
Según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) se registran, en promedio, unos 650.000 infortunios laborales anuales. Otro 35% proviene de accidentes laborales no registrados, lo que llevaría la cifra a 900.000 accidentes anuales.
Una parte importante de las acciones judiciales tienen que ver con las llamadas “enfermedades profesionales”; la SRT sólo reconoce el 20% de las realmente existentes según la OIT. Estamos hablando de más de un millón de accidentes anuales para ocho millones de asegurados.
El negocio del seguro de trabajo se ha ido concentrando: de las veintitrés ART que han quedado, diez acaparan el 90% de los asegurados. Se ha producido una absorción de ART en contra del trabajador.
La competencia entre las ART es implacable: los descuentos que ofrecen a las empresas para conseguir su adhesión se manifiestan luego en una clara devaluación de las indemnizaciones que ofrecen al trabajador afectado.
El nuevo proyecto obliga al trabajador accidentado o enfermo a optar entre la tarifa pautada por estos grandes pulpos o esperar, impedido de trabajar, el resultado de un juicio largo. Hoy se amontonan centenares de miles de juicios, en tanto las indemnizaciones son inferiores a los montos de los juicios laborales.
Se establece un sistema nuevo para el cálculo de las remuneraciones tanto de las ART como de los propios juicios, llamado Ripte, el cual no tiene como base indemnizatoria el salario actualizado -con los aumentos, adicionales y beneficios que se cobraban al momento de producirse el accidente-, sino un índice difuso, trimestral, que sólo contempla las remuneraciones sujetas a los aportes provisionales -en un país donde el pago no remunerativo es generalizado. Se busca que el trabajador desista del juicio.
La burocracia sindical
La “CGT-Balcarce” ha aceptado el nuevo proyecto, pues le ofrece la posibilidad de armar su propia ART. La contradicción es clara: el sindicato debe elegir entre la defensa de los intereses de los accidentados y el interés de la burocracia que maneja la aseguradora.
Si un obrero rechaza la indemnización, deberá accionar contra su propio sindicato y enfrentar represalias de la burocracia. Por otro lado, ¿quién controlará las primas de seguro que la burocracia de las ART-Mutuas cobre a las patronales?
El proyecto otorga a Gerardo Martínez, por ejemplo, la posibilidad de armar una ART-Mutua en un sindicato que tiene el nivel más alto de accidentes y de muertes laborales en el país, y cuya burocracia se caracteriza por los arreglos con las patronales para que éstas hagan lo que quieran en los lugares de trabajo.
El rechazo a la nueva ley -nacional y popular- de accidentes de trabajo debe ir acompañado por el planteo de la estatización del seguro laboral, bajo un control obrero independiente de la burocracia y la posibilidad de la doble vía -cobrar la indemnización y recurrir a la Justicia.