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SOBRE NACIONALIZACIONES Y PRIVATIZACIONES

 

Las nacionalizaciones y privatizaciones son parte del proceso de la economía capitalista que no cambia el carácter del estado.

Las nacionalizaciones se producen cuando las empresas entran en estado de bancarrota y recurren al vaciamiento de unas empresas para salvar a otras o una serie de combinaciones; si se trata de una empresa imprescindible para la economía nacional el estado capitalista intervendrá con la nacionalización, lo que en los hechos significa rescatar a la empresa con el dinero de los contribuyentes.

Esta forma de hacer funcionar la empresa subsidiada con el dinero de los contribuyentes, eventualmente, llevará a la capitalización de la empresa y, consecuentemente, renovará el interés de los capitalistas en adquirirla, de aquí la privatización.

Por eso es una idiotez hablar de control obrero de una empresa nacionalizada como hacen algunas organizaciones de la izquierda pequeño burguesa.

Primero, esto es crear la ilusión de que los obreros pueden ser patrones sin cambiar el carácter del estado capitalista; esta experiencia ya la vivieron muchos después del llamado "argentinazo" lo que llevó a la eventual bancarrota de la mayoría de esas empresas, las que sobrevivieron aún arrastran su miseria.

El estado capitalista boicoteará todo intento de imponer el control obrero, esto lo saben los pequeño burgueses de la izquierda, lo proponen porque saben que el control obrero dentro del estado capitalista obligará a los obreros a emplear a abogados, contadores, peritos, ingenieros y todo un ejército de cagatintas para que los representen ante ese estado.

De hecho el "control" pasa a manos de los pequeños burgueses educados en las universidades del capital para esos menesteres.

Las nacionalizaciones peronistas del período posterior a la segunda guerra mundial encontraron un vacío favorable de fuerzas imperialistas y una acumulación de granos y ganado que llevó a una bonanza temporal para la burguesía autóctona la que tiró unos huesos a la clase obrera; esta bonanza se fue achicando en la medida que el imperialismo yanqui fue cerrando el círculo sobre los antiguos dominios europeos.

Otro gobierno peronista, el de Menem, llevó a cabo la más grande de las privatizaciones que ni las diferentes dictaduras militares se atrevieron a realizar.

Esto mientras la gilada canta "...que se supo conquistar / a la gran masa del pueblo / combatiendo al capital.".

Ahora otro gobierno peronista intenta otro mamarracho de nacionalización que, probablemente, no es tal; aparentemente se trata de cambiar de concesionarios en YPF aunque, después del vaciamiento de Repsol, tal vez el bocado no sea tan apetecible para los pulpos petroleros; con esa intención se realizó la visita de KK a Obama unos días previos al anuncio de la medida.

Lo más probable es que los contribuyentes, una vez más ,tendrán que cargar con el muerto por el endeudamiento en que incurrirá el estado que supuestamente ya había pagado toda su deuda según lo anunciara KK hace varios años pero que en la realidad la deuda de hoy es más del doble de entonces.

KK también introduce el cuento del "51%",un invento de la burocracia estaliniana de la ex Unión Soviética, después adoptado por Cuba y, más recientemente, por Evo Morales; los "joint ventures", como los llaman los yanquis, en los hechos significan para las corporaciones la garantía y el subsidio del estado para sus operaciones.

Aquí cabe esa canción que cantaba Amparo Ochoa y que aparentemente se refería al dictador Noriega de Panamá;

El negro Manuel Antonio / fue loco desde pequeño /cree que es mayordomo /pero todo ha sido un sueño.

Néstor Kirchner, como gobernador de Santa Cruz, una de las principales provincias petroleras ,fue pieza clave en las privatizaciones de Carlos Menem; Menem le devolvió el favor retirándose de la segunda vuelta en unas elecciones donde Menem había salido primero; nadie se retira de una contienda electoral si no hay intereses comunes.

A pesar de todo esto tenemos una clase obrera que sigue votándole masivamente al peronismo; una clase obrera incapaz siquiera de rescatar los sindicatos de manos de la burocracia sindical y ,para peor, está perdiendo aún a muchos de estos sindicatos burocratizados por el ingreso del carneraje tercerizado.

Por todo esto es un delirio hablar de control obrero de la producción; y esto sin plantear primero la necesidad de la organización política del proletariado, sus piquetes y sus milicias armadas; el único planteo revolucionario es el llamado a la socialización de la economía y el manejo colectivo sin limitarse a las fronteras nacionales, caso contrario cualquier avance será efímero

 

                                                 ¿STALINGRADO O NO?

Resulta cada vez más claro que la disyuntiva que se le presenta al imperialismo yanqui en Siria es si marcha hacia su Stalingrado o no: Rusia ha estado reculando ante los avances imperialistas en sus zonas de influencia, primero, y sobre sus propias fronteras después, desde Europa Oriental al Medio Oriente, de Afganistán al Norte y Centro de África, pero en Siria los rusos, aparentemente, han decidido a establecer su Stalingrado, si es que no capitulan una vez más; por otro lado, hay que ver si los yanquis habrán de maniobrar para zafarse.

Hilary Clinton ahora acusa a Rusia de proveer helicópteros artillados a Siria, vieja táctica del imperio para aislar a regímenes que le son hostiles mientras que por otro lado alienta a Khatar y Arabia Saudita a financiar a los rebeldes cipayos y, al mismo tiempo, condicionar a Rusia o China según sea el caso.

Hasta ahora los rusos han mantenido su posición en Siria porque ven las implicancias de su caída que llevaría a un avance mucho más rápido del imperialismo sobre Irán y África y aún sobre Paquistán, del que el Secretario de Guerra de los Estados Unidos, León Panetta, declaró que "ya estamos perdiendo la paciencia con Paquistán".

Por su parte China ahora enfrenta además la reubicación gradual de la flota naval del imperio hacia su mar continental; el espacio para recular se va acercando a la muralla.

Para los corifeos de izquierda del imperialismo que aplaudieron el bombardeo a Khadafy y celebraron la "revolución" de los giles que se abrazaban a los militares en Tahrir, junto con Hillary Clinton y John McCain, el llamado del Consejo Nacional Sirio y el Ejército Sirio de Liberación a la intervención militar del imperio no tendría resonancia porque los elementos puestos en el mismo por el imperialismo serían minoría; lo mismo decían en Libia.

De  alguna manera esta izquierda le adjudica al imperialismo la facultad de respetar las decisiones de la mayoría pero, en cuanto al Consejo o el ejército cipayo, el llamado se hizo reiteradamente por lo que , excepto la izquierda miope, nadie ve contradicciones además, en los momentos definitorios, el imperialismo impondrá su fórmula por la fuerza, a menos que los rusos lo hagan su Stalingrado.

Asad ,al igual que Ben Alí, Mubarak, y aún Khadafy, con diferentes matices, no son gobiernos que merecen apoyo alguno; aunque hay que marcar las diferencias entre Ben Alí-Mubarak y Khadafy-Asad, mientras los dos primeros representaban claramente los intereses del imperialismo, Khadafy y Asad han tenido han tenido serias confrontaciones con el mismo, aunque a veces colaboraran también.

En Túnez y Egipto el imperialismo maniobró para colocarse al tope del proceso reformista y así renovar su dominio; en Libia y Siria ha llevado una política de tierra arrasada para lograr así el mismo objetivo y, al mismo tiempo, hacer retroceder a Rusia y China aún mas ; por esta razón es mayor la probabilidad de que en Siria el imperialismo haya arribado a un nuevo Stalingrado.

El triunfo de la rebelión pro imperialista en Siria no solo significaría otro golpe para Rusia, China e Irán que, al igual que en Libia, donde bandas de forajidos armados aterrorizan a la población ,imponen sus venganzas, extorsiones, limpieza étnica, etc. ; la vida para las minorías étnicas de Siria sería imposible bajo un régimen de los fanáticos islamistas y pro imperialistas y ,como en Libia, la economía estaría en manos de las corporaciones imperialistas.

La derrota del imperialismo  yanqui y sus agentes no solo no puede separarse de la lucha por la revolución socialista sino que adquiere un carácter predominante en este momento.