Compañeros, compartimos con ustedes un pequeño aporte al debate fraterno de ideas sobre la coyuntura actual en nuestro país.
Lucha de calles
En las últimas semanas el centro de los debates parece girar en torno a las elecciones legislativas del año próximo, que en muchos casos suelen prefigurar el mapa de las elecciones presidenciales.
Por lo menos esa es la visión táctica de la mayoría de los partidos patronales que entran en la disputa. Pero nos parece necesario señalar un aspecto particular de este inicio (no declarado) de campañas en relación a los comicios de años anteriores, por lo menos desde el 2003 hasta hoy.
Ese aspecto es que al igual que a mediados de los años 90, la disputa política más visible tiende a efectuarse en las calles. Los reclamos de las centrales sindicales ligadas al FAP (CTA-Micheli) o al aparato del PJ, Scioli-Massa, CGT Moyano y CGT Barrionuevo, sobre bases legítimas y necesidades de los trabajadores intentan fortalecer alguna de estas expresiones políticas de la clase dominante.
Lo mismo se puede afirmar sobre la convocatoria al próximo cacerolazo, el 8N, que al igual que el anterior tiene bases objetivas que permiten ese grado de movilización: inseguridad, restricciones que afectan a las capas medias, etc.
Pero es públicamente promovido e intenta ser capitalizado por las fracciones más reaccionarias de los partidos del régimen, como el PRO.
Ante este panorama, el principal partido de la clase dominante hoy, es decir el que detenta el manejo del aparato de Estado, el Kirchnerismo, no duerme sobre los laureles y promueve desde hace un tiempo una fuerza propia capaz de disputar en todos los terrenos, “Unidos Y Organizados” compuesto por el núcleo duro del oficialismo (Kolina, La Cámpora y el Movimiento Evita) tiene por tarea tanto la disputa en las próximas legislativas como “profundizar la construcción de base y conservar la potestad de ganar la calle” [1]
Esta tendencia a dirimir las contradicciones por fuera de los marcos institucionales, aunque por ahora sin romperlos, es producto de los efectos de la crisis internacional y el agotamiento del “modelo”.
El freno de la economía agudiza las contradicciones de clases y las pujas dentro de la misma clase dominante sobre cómo salir del atolladero.
Todavía sin proyectos contrapuestos más allá de los matices, todos los partidos patronales coinciden en las cuestiones de fondo,basta como ejemplo la Ciudad de Buenos Airesdonde“el PRO y los K votaron 11 leyes que transformarán zonas clave[2]”, lo demás es la pelea por la rapiña de caja estatal.
Las dificultades en los pagos de salarios públicos en las provincias, la reforma de las ART (uno de los peores golpes a los trabajadores en los últimos años) y la profundización de las transferencias de la ANSES al capital, “Se estima que un 14% de los fondos previsionales están orientados en el financiamiento del sector productivo privado” [3] son pruebas de la crisis y el ajuste solapado.
Es por eso que el partido en el gobierno incrementa las fuerzas para dirimir el conflicto en las calles, por un lado por la vía legal con las leyes terroristas[4] y la militarización de la sociedad [5] y la conformación de fuerzas de choque para estatales tan tradicionales en el PJ, HUA y Vatayón militante por otro.
En este último caso el kirchnerismo ha mostrado en varias oportunidades cómo utiliza sus organizaciones sociales y patotas contra los trabajadores insumisos [6].
Esta lógica, así como la sostenida combatividad de la clase obrera argentina, ponen sobre la mesa el fracaso del kirchnerismo y de toda la clase dominante, en la total recomposición de la institucionalidad burguesa luego de diez años de crecimiento económico.
La izquierda revolucionaria y las tareas del momento
Esta tendencia al mayor deterioro de nuestras condiciones de vida llevará a que los trabajadores respondamos, haciendo honor a la rica tradición de lucha de nuestra clase.
Pero en esta situación “el verdadero objetivo de estas luchas no es conseguir un resultado inmediato, sino ir extendiendo y consolidando la unión obrera”[7] , ante los preparativos represivos del gobierno es necesario dar pasos concretos para avanzar en la unidad del clasismo, de las agrupaciones y sindicatos combativos que mantienen la independencia de los diferentes proyectos políticos patronales, así como también comenzar a debatir seriamente la necesidad de la autodefensa en nuestras organizaciones y una fuerte campaña para poner en la agenda la denuncia de la represión legal e ilegal sobre las organizaciones obreras.
Esto al tiempo que continuamos dando pasos estratégicos en la unidad política de los revolucionarios, como la gran deuda y la única salida a la barbarie que crea el capitalismo, una unidad programática y para la lucha por el socialismo
[1]La Nación, domingo 4/11/2012
[2] Clarín 03/11/2012
[3] Julio Gambina; Hay anuncios de cambios para el mercado de capitales en Argentina. Rebelión.org
[4] CORREPI – boletín informativo Nº 574 – 5 de septiembre de 2010. http://Correpi.Lahaine.org
[5] El Aromo Nº68 La militarización de la población sobrante. www.razonyrevolucion.org/
[6] Diego Rojas; ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? po.org.ar/
[7] K. Marx & F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista (1848)
FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA