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Ley de Riesgos de Trabajo en Argentina

 

LEY ART: NOS HACEN RETROCEDER UN SIGLO


¡ARECUPERAR NUESTROS DERECHOS ALA SALUD Y LA SEGURIDAD EN EL TRABAJO!  

 26773=24557

 

¿26.773 es igual a 24.557? En matemáticas parece que no. Pero en política argentina parece que sí. La Ley 26.773 acaba de ser aprobada por el Congreso y promulgada por la presidente bajo el pomposo título de “Régimen de ordenamiento de la reparación de los daños derivados de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales”.

Esta ley restaura - NO reforma – y da nueva vigencia a ley 24.557 que en 1995 había impuesto el menemato con la que privatizó el sistema de atención de esos mismos daños.
La política ultraliberal de los ’90 impuesta por el mismo partido político que hace 10 años dice hacer todo lo contrario, destruyó casi todas las conquistas laborales que sobrevivieron a la dictadura terrorista/empresaria de 1976/83. Una de esas destrucciones fue hacer desaparecer la Dirección Nacional de Higiene y Seguridad del Ministerio de Trabajo. Esa Dirección, con muchísimas deficiencias ejercía el control estatal de las condiciones de los ámbitos laborales.

Se crearon las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) al mismo tiempo que se liquidaba el sistema jubilatorio estatal y se crearon las empresas llamadas Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). Y quedó como supuesto ente de control la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

Las ART no son otra cosa que empresas que deberían hacer el control de la seguridad laboral, atender a las víctimas y pagar las indemnizaciones. Para eso, los empresarios les pagan una cuota por cada trabajador registrado. Los precarios (contratados o directamente“en negro” nunca tuvieron cobertura). La Ley del menemato eliminó la posibilidad de que el trabajador víctima pudiese re

currir al Poder Judicial para reclamar por una indemnización insuficiente o ridícula. Recién nueve años después, en 2004, cuando el daño humano y económico ya era irreparable, la Corte Suprema declaró inconstitucionales varios artículos de esa Ley y posibilitó que los trabajadores pudiesen reclamar por vía judicial en Tribunales de Trabajo. La propaganda político-empresaria inundó al país con que se trataba de “industria de juicio”.

Clarín miente y La (anti)Nación a la vanguardia de esas campañas. Ahora, la Ley K (¡ah, no, ahora a ésta no la llaman Ley K porque también la votaron los PRO!) restaura la anticonstitucional ley menemista.

Con todo lo brutal que esto es, no es lo peor. Lo peor es que esta nueva ley anticonstitucional deja intacto el sistema de ART y, como peludo de regalo, promueve que se creen otras más que las llama “Mutuas”, que vendrán a ser la consagración “legal” de la alianza empresarial-sindical que domina desde siempre las relaciones laborales, el lugar donde los intereses contrapuestos entre explotadores y explotados se da con mayor crudeza.

Hoy hay 21 ART que dan cobertura a unos 8 millones de asalariados registrados y recaudan $12.708 millones y quedan fuera unos 5 millones de trabajadores precarios. El lema empresario es “cobrar (las cuotas) y no pagar” (o pagar lo menos posible, o demorar el pago). Como cualquier empresa. Las ART más conocidas son Provincia ART, La Caja, Brekeley, Asociart, Galeno, Mapre. ¡Pero Provincia ART, una de las más grandes, es una empresa privada con dueño público! ¡Es del Estado provincial bonaerense! Pasaron los gobiernos de Duhalde, Ruckauf, Solá y Scioli y la cosa sigue igual (Che, ¿de qué partido son todos esos gobernadores?).

Y hay más todavía. Así como el sistema de supuesta prevención y control seguirá en manos de las ART, también la calificación de cuál es y cuál no es enfermedad profesional y/o relacionada con el trabajo (¡así es la definición científica!) sigue en manos de este régimen empresarial/estatal.

Valga un ejemplo: hasta ahora, desde que existe la SRT para este organismo sólo el 2% de los problemas de salud en el trabajo son “enfermedades profesionales”, pero el promedio mundial es del 38%... ¿será que vivimos en el paraíso terrenal?
¡Ah! La “nueva” ley tira un gancho: las tarifas (el trabajador es una mercancía más) de indemnización se triplican, se actualizarán cada seis meses (¿como el salario mínimo y la jubilación mínima?), te darán un 20% más de bonificación y cobrás a los 15 días.

¿Y la prevención, el sistema de control de las condiciones de salud y seguridad en el trabajo? Será para más adelante. ¡Seguridad, seguridad, seguridad! Claman los que piden, y ponen, más gendarmes, prefectos, penitenciarios y policías. ¿Y la seguridad en el trabajo? Un muerto cada 8 hs. (entre los registrados) y un ejército incontable de mutilados e incapacitados por secuelas de accidentes y enfermedades. De eso no se habla (porque si hablás “le hacés el juego a la derecha”). Ni 6-7-8. Parece que sí: 26.773 es igual a 24557.

(EL MORTERO N°44)

Abel Bo