Envíopostaporteñ@ nº 643

Compañero, CREO QUE ESTÁS EQUIVOCADO

El compañero Jorge Zabalza acaba de lanzar una reflexión titulada “Los ocho de octubre”

Saludo la iniciativa. Es necesario reflexionar. Pero deseo hacer algunas observaciones

Dice Zabalza: “A principios de los años ’60…se podía prever que el arriba necesitaría emplear la violencia contra un abajo que todavía no se movía como en el ’69…

La historia de nuestro país, durante el siglo XX, da cuenta de la represión en aumento que las clases dominantes ejercieron, principalmente contra los trabajadores del campo y la ciudad (las luchas de 1952)

Los trabajadores perciben ese endurecimiento y buscan la unidad que creará la CNT (1964-1966), al tiempo que en el terreno político se intentan formas de alianzas para enfrentar la crisis: 1962 la Unión Popular y el FIDEL, 1967 Acuerdo de Época

Es desacertado afirmar que “El Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) pudo, entonces,  anticiparse al devenir y se comenzó a preparar para enfrentar al arriba con la violencia organizada por los de abajo.”Los de abajo ya se venían organizando desde mucho antes, pero estuvieron muy lejos de participar en los preparativos del MLN que armó su propia estrategia despegado del pueblo que luchaba

Quien irrumpe en la escena debido a la crisis es la clase media que se derrumba por la pendiente social y una de las manifestaciones más claras de esa clase media es, precisamente, el MLN. Tampoco es cierto que los tupamaros “…llamaron a tomar las armas para derrocar el régimen…”.

Las tomaron ellos, nomás, en el marco de un creciente aislamiento con relación a otros grupos guerrilleros, con otras organizaciones de izquierda y con el pueblo que siguió luchando, resistiendo la ofensiva reaccionaria y preparándose para una lucha sostenida que tuvo su punto más alto en el enfrentamiento contra la dictadura en 1973, donde ya el MLN como tal prácticamente no existía.

Más adelante Zabalza afirma que “La mentalidad combativa y la infraestructura clandestina que había desarrollado el MLN (T)…. hacían posible el empleo sistemático del método guerrillero y, por consiguiente, fue la organización política en mejores condiciones para enfrentar la violencia represiva…”

Creo que esta afirmación se da de bruces con la realidad y encierra una subestimación del enemigo que está en la base de su análisis erróneo. Si tomamos en cuenta los dos años y medio de lucha guerrillera intensa (octubre 1969- abril1972), asistimos a un proceso de lucha y derrota, donde la represión, finalmente, pudo más. Había que prepararse para una resistencia de largo aliento contra el poder dominante, para la procura del programa claro, para las alianzas que nos hicieran más fuertes y, luego del 73, para la resistencia a la dictadura y todos los inmensos esfuerzos que se hicieron para intentar derrotarla; derrota relativa que podrá ser tema de otra reflexión analizando todos los aspectos de lo que fue la salida que después resultó.  

Sin dudas que la lucha tupamara es parte de la lucha de nuestro pueblo, pero es una afirmación equivocada decir que “el movimiento popular lo percibió como expresión política de su propia lucha”. Tanto no es así que la izquierda,  fue construyendo otra alternativa durante el año 1970, que culminará en la fundación del FA en 1971. No me cabe duda que los compañeros tupamaros se entregaron “a la lucha en la más completa seguridad de estar haciendo la revolución.”

Pero tampoco me cabe duda de que el intento de crear “…un poder organizado a partir de un aparato guerrillero…”fue un error porque, entre otras cosas, como el mismo Zabalza dice “subordinaba el movimiento de masas y la lucha social al centro político que conducía la lucha armada”y eso fue parte de un error teórico, de una desviación política y del comienzo del fin para ese esfuerzo heroico, pero equivocado. Concuerdo con que “la emancipación social de los trabajadores es asunto de los propios trabajadores y no de “vacas sagradas” o caudillos que les dictan cátedra sobre cómo liberarse”. Hoy se impone ponernos de acuerdo en la estrategia, en el programa, en las alianzas y en la construcción de ese poder que sólo está en el pueblo organizado en sus estructuras sociales y fundamentalmente políticas

Bienvenido el debate. Bienvenida la reflexión y la autocrítica. Ese es el mejor homenaje para los caídos aquellos dos Ocho de Octubre en Bolivia y Uruguay.

Columna 141, publicada en el semanario uruguayo El Popular el viernes 14 de octubre de 2011


Escribe Ignacio Martínez