LA SAGA DEL RENEGADO N. XLI (41)
La sucesión de disparates del locuaz mandatario, no permiten dar respuestas en tiempo y forma. En el acto del 18 de mayo, Mujica se despacho con una serie de tilinguerías como nos tiene acostumbrados.
Esta especie de mezcla de Cantinflas, Payaso plinplin y Nardone de izquierda, lanzó una serie de filosofadas dignas del diccionario del disparate.
Mujica llamó a“no trasladar a las nuevas generaciones de militares las frustraciones de la nuestra” y a no actuar con odio”, “cultivar la tolerancia” y se acordó de Artigas con la frase “de clemencia para los vencidos” es una filosofía, una forma de pararse en la vida.
También manifestó que el amor es ciego, pero que el odio también es ciego.
“Y el odio hay que sujetarlo adentro de nuestras achuras porque el odio apenas sirve para la barbarie", afirmó el presidente.
"Sabemos que hay dolores ocultos. Sabemos que hay viejas que lloran por los huesos de sus hijos; que hay mucho dolor, que hay mucha injusticia", afirmó Mujica, y el mandatario llamó a la unidad afirmando: "No podemos trasladarle a las nuevas generaciones de militares las frustraciones de las nuestras, porque necesitamos un país convivible".
"Y lo digo yo, que soy un viejo que se puso un arma al cinto", destacó.
El mandatario afirmó que desea que "en los próximos 200 años cuando se festejen vivamos en un continente donde las armas y los ejércitos son una cuestión de arqueología, porque el hombre pudo salir de su barbarie". Y señaló que un sueño a perseguir es "entender que los hombres pueden y deben convivir y negociar sus diferencias por otros caminos".
HASTA AQUÍ MUJICA
LA REALIDAD DE LA LUCHA DE CLASES
Se puede amar a la justicia, pero se debe odiar a la injusticia.
Se puede amar a la clase trabajadora, pero se debe odiar a los explotadores burgueses. Se puede amar a un luchador social, pero se debe odiar a quien lo reprime o tortura. Se puede amar a un compañero de lucha, pero se debe odiar al traidor.
Se debe amar a una clase la explotada y odiar a la clase que explota.
Se puede y debe amar a los países sojuzgados, oprimidos y odiar al imperialismo,
Se debe amar al torturado y odiar al torturador. Se debe amar al desaparecido y odiar al genocida.
El amor y el odio es una misma moneda de dos caras y en la ciencia marxista, que es la ideología de los trabajadores se denomina lucha y unidad de los contrarios, de la misma manera en el plano social, los trabajadores y los burgueses están unidos y en lucha, con intereses antagónicos e irreconciliables.
Recomendar que sean convivibles los explotadores con los explotados, los imperialistas con los sojuzgados, el opresor con el oprimido y convertir a los que tienen que luchar por liberarse en sumisos negociadores es alimentar a que los trabajadores sean una raza de esclavos asalariados.
Este guerrillero arrepentido, de armas al cinto, con 14 balazos en la barriga, y donde por esos agujeros se le fueron todas las ideas revolucionarias, para convertirse en un defensor de la impunidad, en una artífice de la entrega del país al extranjero, un mandadero, primero de Bush y ahora de Obama, desea que los ejércitos pasen a la historia y todo el mundo salga de la barbarie.
Los ejércitos reaccionarios pasarán a la historia cuando sean aniquilados por los ejércitos revolucionarios y cuando se haya salido de la prehistoria de la humanidad, eliminando los sistemas económicos sociales y políticos basados en las clases sociales.
El socialismo es la alborada de la humanidad, lo demás, buscar la justicia social en una sociedad capitalista basada en la explotación de la clase trabajadora es pura basura.
Lo que no dice Mujica, es que la barbarie es el sistema capitalista, que él reproduce día a día para jolgorio y alegría de las multinacionales y los grandes burgueses como Salgado y López Mena, sus actuales hermanos de sangre.
La unidad nacional la práctica y recomienda con los partidos tradicionales, que siempre estuvieron del lado del patrón y que Mujica para no ser menos, ha colocado al FA, en la misma senda, al servicio de los poderosos.
El gobierno muestra que hay desorden arriba y no hay regocijo abajo, las bases sociales para rebelarse las alimenta con una política que no garantiza un salario digno, ni un empleo permanente, ni la educación universal y gratuita, ni un techo digno pues siguen proliferando los asentamientos.
El progresismo es yuto, subió por la izquierda y gobierna por derecha
MARIO ROSSI GARRETANO