LAS TAREAS DE LA MILITANCIA
(PRIMERA ENTREGA)
La actividad de los militantes es, sin duda, multidimensional, cualquiera sea el ministerio o ente público donde esa militancia se desarrolle.
Para todas las tareas del MPP se requiere dedicación, entusiasmo y obsecuencia, sea en la ayuda que se presta a los correligionarios del Fraude Amplio, sea cuando buscamos esclarecer y esclarecernos sobre la forma en que se debe afanar y cómo actuar (bibliografía a utilizar: Manual de Compras de la Marina).
La militancia no es posible sin entrega absoluta y pasión exacerbada, pero no obtiene buenos resultados sin el pleno conocimiento de aquellos a quienes uno persigue.
Todo militante debe utilizar en su acción tanto el corazón como el bolsillo, y estos se unen en un lugar misterioso, que sólo existe en los verdaderos militantes, los buscadores de la verdad y de la armonía social establecida en los puntos programáticos del Fraude Amplio.
Este es un camino arduo y difícil, porque nos movemos en un universo de mentiras y violencia social instigada por los enemigos del Progresismo.
No estamos solos. Gracias a nuestra política de entreguismo y genuflexión, los EEUU y la Unión Europea nos han prometido su ayuda a cambio de algunos pequeños emprendimientos mineros (léase Aratirí y su mineroducto), alguna que otra planta de producción de celulosa al estilo Botnia, que en nada afectarán al medioambiente como aseveran los enemigos de la Patria y el Progreso.
Para lograr nuestros objetivos expulsaremos a todos aquellos que no estén de acuerdo con los arreglos que el Ñato llevó a cabo con la cúpula militar y en el cual prometimos dejarnos de joder con aquella historia de los derechos humanos.
Un militante debe atender lo inmediato, pero sin dejar de lado, ni por un momento, cuales son las grandes metas que debemos conquistar.
Así la importancia de lo inmediato es jerarquizada por su incorporación al futuro soñado por Valenti, Semproni, Bengoa, Tabaré Vázquez y muchos otros prohombres del Fraude Amplio.
El siguiente trabajo tiene como propósito trazar algunas líneas centrales de un proyecto de transformación, que no puede concretarse sin un extraordinario esfuerzo de los que quieren un futuro mejor para ellos mismos así como para sus hijos.
Los militantes no tienen otros enemigos que los enemigos de la Patria.
La militancia construye y distribuye las sobras de la mesa entre el pobrerío sin afectar al Gran Capital, de acuerdo al pacto firmado hace muchos años y que nos permitió participar en las primeras elecciones allá por 1985 tras un fecundo trabajo con los Partidos Tradicionales.
Los enemigos de la Patria y del Progresismo solo nos traen miseria, incertidumbre e ignorancia.
No se trata de despilfarrar energías aceptando las invitaciones a la violencia de nuestros enemigos, se trata de usar todas nuestras fuerzas para Construir la Patria Progresista